Nostalgioso, carente de toda afectación, recogedor de tanta fantasía existente en la realidad, lejos de excesos. Fue el copiapino (1899-1970) Salvador Reyes, al que Naín Nómez hizo nacer en Antofagasta según su "Antología crítica de la poesía chilena"
Lo solitario y lo misterioso que se encierra en la unidad compuesta amor-mar, de manera que; así, a su modo, el poeta comprende y aporta la vida, los misterios que guarda, en la cotidianidad.
Nos acerca en sabor y esencia a Rimbaud y Baudelaire, hila un fino tejido que permite unir lo sensual, el vivir con todo amor desatado el placer y el condimento esencial que permite la emoción a la aventura marina.
Evocador de sitios y lugares, espacios de su infancia y juventud, su formación en los puertos salitreros que dan significado al tomar desde lo vivido y lo ya visto haciendo la latencia del ayer un hoy permanente:
"Cómo amamos aquellos años de Taltal. ¿Verdad? Esas regiones áridas, esas tierras peladas tienen para nosotros un encanto insuperable. Yo quisiera morir en un sitio como Paposo, por ejemplo, en un pueblo como ese, apenas atravesado por un débil latido de vida, que alza sus ruinas en medio de una inmensa costa solitaria, que tiene un cementerio abandonado, a varios kilómetros del caserío con las cruces rotas y los muros deshechos, un cementerio que debe ser el más triste del mundo".
Paposo un espacio de desierto y mar tan pleno de energías, que atraen, sin embargo; un tal de la Rivera, locutorcito de una radio metropolitana soltó un dejo peyorativo al nombre de Paposo, con alusiones excrementales. No creo que un sujeto de esa calaña, alguna vez haya estado en un sitio tan especial para el reencuentro del hombre consigo mismo:Paposo.
No cabe dudas que por muchos años Salvador Reyes, ha sido uno de los grandes traducidos de los escritores latinoamericanos.
Llevó en él, el Norte de Chile,entre desierto, mar y cordillera, esa región que deja sellada a fuego en el alma de su gente, personalidad, rigor y lucha.
"Desde el obscuro mar surgen los recuerdos confusos de la infancia como finas espirales de humo:Copiapó, la antigua casa y el cuarto donde colgaban armas... Historias de batallas y aparecidos...primeras siluetas femeninas, casi inmateriales... ¡Qué largo camino recorrido para llegar a esta noche del sur, incierta, breve y vana como la vida!". (Salvador Reyes. El continente de los hombres solos, 1956, Ercilla, Santiago de Chile.
Uno de sus últimos trabajos literarios (fallecido el 26 de febrero de 1970), fue su obra teatral "La Redención de las Sirenas, puesta en escena bajo la dirección de Pedro de las Barra por el Teatro de la Universidad de Chile donde descollaron en actuación, Mario Vernal, Teresa Vernal, Teresa Ramos, Francisco Araya y un exclusivo elenco. Para la anécdota, podemos señalar que, durante 16 horas los alumnos de la Universidad de Chile sede Antofagasta, hicieron vivir momentos de verdadera angustia a la compañía que dirigía el maestro de la Barra al tomarse el local del teatro horas antes del estreno. La presentación de la obra tuvo un lleno total y un éxito rotundo.
La bibliografía de Salvador Reyes es extensa desde 1925 cuando le publica Nascimento "Barco Ebrio" hasta 1970 "La redención de las sirenas"
Las cenizas del destacado escritor fueron lanzadas al mar en la bahía de Antofagasta.
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