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12 Julio 2006

PABLO NERUDA POETA UNIVERSAL (1904-1973)


Poeta chileno nacido en Parral en 1904.
Huérfano de madre desde muy pequeño, su infancia transcurrió en Temuco donde realizó sus primeros estudios.
Aunque su nombre real fue Neftalí Reyes Basoalto, desde 1917 adoptó el seudónimo de Pablo Neruda como su verdadero nombre.
Escritor, diplomático, político, Premio Nobel de Literatura, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Oxford, está considerado como uno de los grandes poetas del siglo XX.
Militó en el partido Comunista de Chile, fue Senador por las provincias de Tarapacá y Antofagasta en 1945, siendo desaforado por orden del tristemente célebre bailador de samba Gabriel González Videla, como consecuencia de la irrupción de Neruda con su "Yo Acuso". Apoyó en forma muy decidida a Salvador Allende. El compañero Presidente lo nombró embajador de Chile en Francia. Recibió numerosos premios en su vida, entre otros el Premio Lenin de la Paz. En 1971 se le otorga el Premio Nobel de Literatura.
De su obra poética, se destacan títulos como «Crepusculario», «Veinte poemas de amor y una canción desesperada», «Residencia en la tierra», «Tercera residencia», «Canto general», «Los versos del capitán», «Odas elementales», «Extravagario», «Memorial de Isla Negra» y «Confieso que he vivido».
Falleció en 1973, su muerte fue acelerada por el Golpe de Estado de Augusto Pinochet. Una de sus casas, fue saqueada y semi quemada por las hordas militares, allí fue velado en medio del dolor y la consternación de sus amigos y diplomáticos que acudieron a dar su último saludo al poeta. Hoy profita de sus derechos de autor una institución usurpadora llamada Fundación Neruda y que la manejan conocidos derechistas.

Del CANTO GENERAL

VII (fragmento)

Vive el chileno
entre basura y vendaval, oscuro
hijo de la dura Patria.
Vidrios despedazados, techos rotos,
muros aniquilados, cal leprosa,
puerta enterrada, piso de barro,
sujetándose apenas al vestigio
del suelo.

XII

EL HOMBRE

Aquí encontré el amor. Nació en la arena,
creció sin voz, tocó los pedernales
de la dureza, y resistió a la muerte.
Aquí el hombre era vida que juntaba
la intacta luz, el mar sobreviviente,
y atacaba y cantaba y combatía
con la misma unidad de los metales.
Aquí los cementerios era tierra
apenas levantada, cruces rotas,
sobre cuyas maderas derretidas
se adelantaban los vientos arenosos.

XXII

TESTAMENTO (I)

Dejo a los sindicatos
del cobre, del carbón y del salitre
mi casa junto al mar de Isla Negra.
Quiero que allí reposen los maltratados hijos
de mi patria, saqueada por hachas y traidores,
desbaratada en su sagrada sangre,
consumida en volcánicos harapos.

Quiero que al limpio amor que recorriera
mi dominio, descansen los cansados,
se sienten a mi mesa los oscuros,
duerman sobre mi cama los heridos.

Hermano, ésta es mi casa, entra en el mundo
de flor marina y piedra constelada
que levanté luchando en mi pobreza.
Aquí nacióel sonido en mi ventana
como en una creciente caracola
y luego estableció sus latitudes
en mi desordenada geología.

Tú vienes de abrasados corredores,
de túneles mordidos poe el odio,
por el salto sulfúrico del viento:
aquí tienes la paz que te destino,
agua y espacio de mi oceanía.

XXIV

TESTAMENTO (II)

Dejo mis viejos libros, recogidos
en rincones del mundo, venerados
en su tipografía majestuosa
a los nuevos poetas de América,
a los que un día
hilarán en el ronco telar interrumpido
las significaciones de mañana.

Ellos habrán nacido cuando el agreste puñode leñadores muertos y mineros
hay dado una vida innumerable
para limpiar la catedral torcida
el grano desquiciado, el filamento
que enredó nuestras ávidas llanuras.
Toquen ellos infierno, este pasado
que aplastó los diamamtes, y defiendan
los mundos cereales de su canto,
lo que nació en el árbol del martirio.

Sobre los huesos de caciques, lejos
de nuestra herencia traicionada, en pleno
aire de pueblos que caminan solos,
ellos van a poblar el estatuto
de un largo sufrimiento victorioso.

Que amen como yo amé mi Manrique, mi Góngora,
mi Garcilaso, mi Quevedo:
fueron
titánicos guardianes, armaduras
de platino y nevada transparencia,
que me enseñaron el rigor, y busquen
en mi Lautréamont viejos lamentos
entre pestilenciales agonías.
Que en Mayakovsky vean cómo ascendió la estrella
y cómo de sus rayos nacieron las espigas.

XXV

DISPOSICIONES

Compañeros, enterradme en Isla Negra,
frente al mar que conozco, a cada área rugosa
de piedras y de olas que mis ojos perdidos
no volverán a ver.
Cada día de océano
me trajo, niebla o puros derrumbes de turquesa,
o simple extensión, agua rectilínea, invariable,
lo que pedí, el espacio que devoró mi frente.

Cada paso enmlutado de cormorán, el vuelo
de grandes aves grises que amaban el invierno,
y cada tenebroso círculo de sargazo
y cada grave ola que sacude su frío,
y más aún, la tierra que un escondido herbario
secreto, hijo de brumas y de sales, rído
por el ácido viento, minúsculas corolas
de la costa pegadas a la infinita arena;
todas las llaves húmedas de la tierra marina
conocen cada estado de mi alegría,
saben
que allí quiero dormir entre los párpados
del mar y de la tierra...
Quiero ser arrastrado
en las lluvias que el salvaje
viento del mar combate y desmenuza,
y luego por los cauces subterráneos, seguir
hacia la primavera profunda que renace.

Abrid junto a mí el hueco de la que amo, y un día
dejadla que otra vez me acompañe en la tierra.

XXVII

A MI PARTIDO

Me has dado la fraternidad hacia el que no
conozco.
Me has agregado la fuerza de todos los que viven.
Me has vuelto a dar la patria como en un nacimiento.
Me has dado la libertad que no tiene el solitario.
Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego.
Me diste la rectitud que necesita el árbol.
Me enseñaste a ver la unidad y la diferencia de los
hombres.
Me mostraste cómo el dolor de un ser ha muerto en la
victoria de todos.
Me enseñaste a dormir en las camas duras de mis hermanos.
Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una
roca.
Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético.
Me has hecho ver la claridad del mundo y la posibilidad de la alegría.
Me has hecho indestructible porque contigo no termino
en mímismo.

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Sobre mí

Escritor, n. Antofagasta, 1937... artecorreista. Publicado: Los Mitos derrotados (poemas); Elegía al Chango López (poemas);Pequeña Guía Literaria; Aquelarre (alquelagarre) y figuro en algunas antologías. Se que me llamo Eduardo Díaz Espinoza. Moriré leyendo y escribiendo, como lo sé hacer, a mi manera.

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