La Coctelera

La Guerra 33

Mail Art, Poesía, Comentarios

25 Julio 2006

UN BOHEMIO Y BORRACHO IRREDENTO: DYLAN THOMAS

MALDITOS, HETERODOXOS Y ALUCINADOS

JAVIER MEMBA

De Dylan Thomas bien puede decirse que su precocidad fue directamente proporcional a su prematura muerte. Bohemio y borracho irredento, alcanzó la genialidad a través del caos, dejando tras de si una obra en la que se registran las resonancias más diversas: desde los metafísicos del siglo XVIII hasta los surrealistas. En palabras de William York Tindall, se valió de Freud para dar "una nueva dimensión a la "Biblia".

El hombre que habría de inspirar su nombre artístico a Bob Dylan nació en Swansea (Gales) el 27 de octubre de 1927. Fue su padre un profesor de la misma escuela en la que el futuro poeta se formaría, si bien la piedra angular de su obra sería la tradición celta. Apenas contaba doce años cuando causan sensación sus primeros versos, pero su primer libro -"18 poemas"- no aparece hasta 1934. A diferencia del resto de los poetas de su tiempo, preocupados por las cuestiones sociales, los versos de Thomas llaman la atención de la crítica por cuanto de mágico y oscuro hay en ellos A la sazón, el joven escritor ya es un veterano reportero del "South
Wales Evening Post".

Una referencia obligada

En 1936, el mismo año que contrae matrimonio con Gaitlin MacNamara y aparece su segundo libro
-"Veinticinco poemas"-, Thomas es una referencia obligada en la nueva poesía inglesa. Esto no le salva de una precaria situación económica. Ya borracho empedernido, encuentra la lucidez en el alcohol. El licor sería su camino hasta la tumba. Tan buen rapsoda como poeta -todos sus biógrafos señalan que para él la comunicación poética debía de ser oralidad-, en 1939 da a la estampa "El mundo que respiro" y "Mapa de amor". Declarado no apto para el servicio cuando estalla la guerra, el escritor demuestra ser un excelente guionista y comentarista radiofónico. Tanto es así que no tardará en comenzar a escribir los comentarios de algunos documentales
cinematográficos.

La que para muchos es su obra maestra -"Defunciones y nacimientos"- aparece en 1946. Finalizada la guerra, viaja en varias ocasiones a Estados Unidos, donde su prestigio es tan grande como en Italia y escribe un guión cinematográfico -"El doctor y los demonios" (1953)- que nunca se llega a realizar. En uno de sus viajes a la otra orilla del Atlántico, cuando se dispone a redactar el libreto de una ópera de Igor Stravinski, sufre un hemorragia cerebral a consecuencia de su alcoholismo y fallece el 9 de noviembre de 1953.

Estrecheces económicas

Son por lo tanto póstumas publicaciones como "El bosque lácteo" (1954), drama que concibe para una emisión radiofónica, la novela incompleta "Adventures in the Skin-Trade" (1955) y las compilaciones de ensayos, narraciones y textos radiofónicos reunidos bajo los títulos "Quite Early One Morning" (1954) y "A prospect of the Sea" (1955). Once años después aparece una selección de su correspondencia, en la que se da fe de cómo toda su vida fue un continuo debate contra las estrecheces económicas. A la sazón, la crítica especializada ya ve en Thomas a un poeta cuya influencia en la lírica inglesa del pasado siglo sólo es comparable a la de Auden.

CUANDO DE PRONTO LOS CERROJOS DEL CREPÚSCULO...

Cuando de pronto los cerrojos del crepúsculo
ya no encerraron el largo gusano de mi dedo
ni maldijeron al mar enroscado en mi puño,
la boca del tiempo sorbió como una esponja
el ácido lechoso en cada gozne
y se tragó los líquidos del pecho hasta secarlo.

Cuando el mar de galaxia fue sorbido
y liberado todo el lecho seco del mar,
envié a mi criatura para explorar el globo,
el mismo globo de pelos y osamenta
que cosido a mí mismo por mi mente y mis nervios,
mi frasco de materia ligara a su costilla.

Mis fusibles calcularon el tiempo para impulsar su corazón,
él estalló, hecho polvo, hacia la luz
y celebró con el sol un pequeño sabático,
pero cuando los astros asumiendo su forma
dibujaron las briznas del sueño en sus ojos,
ahogó dentro de un sueño las magias de su padre.

Todo surgió armado de la tumba
el cáncer pelirrojo, vivo aún,
los ojos velados de cataratas con sus turbios tejidos;
algunos muertos deshicieron sus quijadas tupidas,
y hubo bolsas de sangre que soltaron sus moscas;
él supo de memoria el sendero de cruces funerarias.

El sueño navega las mareas del tiempo;
el áspero sargazo de la tumba
entrega a sus muertos en este mar tan laborioso;
y el sueño mudo rueda por los lechos
donde las sombras comen el alimento de los peces
y a través de las flores, emergen hacia el cielo.

Cuando de pronto giraron las tuercas del crepúsculo,
y la leche materna fue dura como arena,
envié a mi propio embajador hacia la luz;
por truco o por azar él se durmió
y por arte de magia se armó de una osamenta
para robarme los fluidos en su corazón.

Despierta, mi durmiente, hacia el sol,
trabajador en la mañana pueblerina
y deja a este soñoliento en el sitio en que yace;
han caído los cercos de la luz,
sólo quedan en pie los jinetes más diestros,
y hay mundos que cuelgan de los árboles.

NUESTROS SUEÑOS DE EUNUCO

I
Nuestros sueños de eunuco, sin semillas en la luz,
de luz y amor, los vaivenes del corazón,
castigan los miembros de sus hijos,
y amortajados su manto y su sábana,
acicalan a las novias oscuras, las viudas de la noche
presas entre sus brazos.

Las sombras de las niñas, con sudarios fragantes,
cuando se esconde el sol se apartan del gusano,
de los huesos del hombre, quebrados en sus lechos,
por nocturnas roldanas que vacían la tumba.

II
En ésta, nuestra época, el bandido y su hembra
fantasmas de una sola dimensión se aman sobre un carrete,
ajeno a la verdad de nuestros ojos,
y dicen engreídos sus naderías de media noche entre poses banales;
cuando paran las cámaras corren a su agujero
bajo el jardín del día.

Bailan entre nuestra calavera y sus linternas
imponen sus imágenes y echan fuera las noches;
miramos esa función de sombras que se besan o matan,
con fragancia de celuloide la mentira es amor.

III
¿Cuál es el mundo? ¿Cuál de nuestros dos modos de dormir
despertará cuando el bálsamo y su sarna
levanten esta tierra de ojos rojos?
Desatará las formas del día y sus aprestos,
los señores soleados, los ricachos galenses,
o impulsará a quienes se atavían en la noche.

La fotografía hizo sus bodas con el ojo,
y clavó en su pareja cáscaras fragmentarias de verdad;
el sueño ha sorbido desde su fe al durmiente
pues los amortajados se tornan médula en su vuelo.

IV
Este es el mundo: la engañosa semejanza
de nuestras trizas de materia que caen como harapos
desde los ademanes del amor y el rechazo;
el sueño que echa a los enterrados de su bolsa
venera a estos despojos tanto como a los vivos.
Este es el mundo. Tened fe.

Porque seremos como el gallo que grita
dispersando a los muertos; golpearán nuestras balas
la imagen de las planchas;
y dignos compañeros seremos de por vida,
y aquél que permanezca florecerá mientras ellos se aman,
gloria a nuestros errantes corazones.

EN MI OFICIO O MI ARTE SOMBRÍO...

En mi oficio o mi arte sombrío
ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en los brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo
no por ambición ni por el pan
ni por ostentación ni por el tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese mínimo salario
de sus más escondidos corazones.

No para el hombre altivo
que se aparta de la luna colérica
escribo yo estas páginas de efímeras espumas,
ni para los muertos encumbrados
entre sus salmos y ruiseñores,
sino para los amantes, para sus brazos
que rodean las penas de los siglos,
que no pagan con salarios ni elogios
y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte.

Estos poemas son versión de Elizabeth Azcona Cranwell

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Sobre mí

Escritor, n. Antofagasta, 1937... artecorreista. Publicado: Los Mitos derrotados (poemas); Elegía al Chango López (poemas);Pequeña Guía Literaria; Aquelarre (alquelagarre) y figuro en algunas antologías. Se que me llamo Eduardo Díaz Espinoza. Moriré leyendo y escribiendo, como lo sé hacer, a mi manera.

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