Claudio Giaconi habla de su exilio en Lo Barnechea y de su biografía inconclusa
Después de 20 años sin publicar, el sábado presenta “Etc.”, poemario donde vuelve a aparecer la ciudad de los rascacielos y “El hombre invisible”, o sea él mismo, pero ahora más tranquilo, sin marihuana ni alcohol ni sangre en los pulmones.
Dice que no volverá más a su entrañable barrio Lastarria. “Yo me dejo arrastrar como las aves migratorias ¿ves tú?”, cuenta el escritor Claudio Giaconi (79), quien desde hace un año que se instaló a vivir en Lo Barnechea.
El hombre, que en el 2004 estuvo al borde de la muerte producto de una tuberculosis, ahora mira distraído y con calma los árboles que se asoman a lo lejos desde el patio de su humilde casa emplazada entre los cerros; ahí donde jóvenes con camisetas del Colo-Colo fuman pasta base y niñas quinceañeras arrastran un coche.
Y bajo una sombra Giaconi, miembro de la generación del 50, se sienta en una silla mecedora. “El hombre invisible”, como lo llamaban, por sus 20 años de residencia en Nueva York, por sus idas y venidas por los bares de Santiago, y por sus escasas publicaciones: “La difícil juventud”, de 1954, “Un Hombre en la Trampa” (1960), investigación de la vida y obra de Nicolás Gogol, y el poemario “El Derrumbe de Occidente”, de 1985.
Por eso causa tanta expectación cuando se anuncia la aparición de su último libro, “Etc.” (Editorial La Calabaza del Diablo); conjunto de poemas con fotografías de su persona que la próxima semana estará en librerías, y que se presentará el sábado a las 18 horas en el Centro Cultural Cité Jofré.
CULTURA CALLEJERA
-¿Por qué publicar después de 20 años?
-Por una necesidad propia. Ojalá que coincida con la necesidad de los lectores. Son una clase particular de poemas, no son líricos, más bien de orden satíricos, son contrapoemas.
-Ahora, por qué el título “Etc.”?
-Porque es una continuación de lo que he estado escribiendo toda mi vida, en cualquiera de los géneros. Eso sí, están influenciados por la cultura norteamericana, no académica, sino que callejera.
-¿Y qué pasó con tu novela inconclusa “F”?
-Bueno, le cambié el título, ahora se llama “Vida y opiniones de mi mamá”. Es una obra que escribo a mano, sin mayor apuro, debo llevar unas 700 páginas.
-¿Y se ve un final?
-Un final sería un desastre, y no quiero terminarla así, deseo algo más optimista. Es una recreación de ciertos aspectos de mi vida, donde aparece Nueva York, Santiago, Pichilemu... Está escrita en primera persona.
“NO TENÍA OTRO CAMINO”
Giaconi asegura que ya no fuma marihuana ni bebe alcohol “ni siquiera una cerveza”; ahora prefiere, como dice él “vivir exiliado en Lo Barnechea, a pesar de tener una visión neoyorquina de las cosas, o sea tremendista ¡pero sin trucos!”. Además, deja en claro que sólo volvería a salir de Chile “si tuviese la oportunidad de viajar a China o Siberia”.
-¿Qué pasó con el libro de conversaciones que preparabas con Francisco Véjar?
-Las hemos interrumpido, porque en verdad ya hay suficiente material, echarle más para adelante sería majadero. Es un trabajo autobiográfico, aunque más bien disimulado.
-Tú tomaste el riesgo de vivir como escritor, y todo lo que esto implica ¿por qué?
-¡Es que no tenía otro camino! Era la única alternativa para expresarme, además que nunca me interesó seguir una carrera universitaria (y bueno, porque además no había plata).
-Pero has sobrevivido, incluso a la tuberculosis...
-Sobreviví a Nueva York, a la tuberculosis y al ninguneo. La muerte no me intranquiliza. En dos ocasiones he estado muerto, y en una clínicamente muerto.
-¿Y ahora de qué vives?
-De mi jubilación. Tuve la suerte de trabajar en Estados Unidos, y la jubilación es en dólares.
Ardillas de Central Park (De “Etc.”)
Eres tan hacendosa en tus afanes y haces alto
vienes a regodearme con indiferencia chinchosa
entre tus vecinos alados te sientes en familia
nunca les disputas el alpiste a los gorriones
eres tan miedosa que hasta ellos te asustan.
Bellotas duras busca tu hociquillo puntiagudo
me dejas pasmado con tus acrobacias arbóreas
de una rama saltas a la otra como los titíes
surcando el aire nadie te molesta y eres reina
los turistas se enamoran de ti y te toman fotos
parándote en tus patitas traseras les coqueteas
meneas la cola preguntándoles si tienen maní.
Un perro agazapado se acerca para atraparte
en un santiamén te trepas a lo alto del cedro
midiendo de arriba abajo la frustración canina.
Sí, el Hombre llegó a la Luna
pero ¿habrá un hombre en el globo que pueda emular
la destreza de la ardilla de Central Park?
Javier García. La Nación

Extraordinario... realmente Claudio Giaconi no deja de sorprendernos. No he comprado aún el Etc. pero estoy seguro que me dajará satisfecho.