La Coctelera

La Guerra 33

Mail Art, Poesía, Comentarios

11 Noviembre 2006

EL SACERDOTE CARDENAL

En la Feria del Libro de Mapocho, este año, la figura principal fue Ernesto Cardenal invitado por Rancagua. En la SECH de calle Simpson el poeta leyó al aire libre sus poemas de la vida, amor, universo y Dios.

Con sus años vistiendo sandalias del pescador y boina negra de revolucionario, el cura sandinista nos recordó su epigrama "Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido / Yo ,porque tú eras lo que más amaba y tú porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos, tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti / pero a ti no te amarán como te amaba yo."

Recientemente estuve en otra Feria del Libro, que duraba un mes, en Edimburgo. En una plaza con jardines un sólo stand vendía todos los libros, muchos escritores firmaban y los lectores compraban. Había talleres literarios diariamente. Los temas regionales, infantiles, y de cocina eran los preferidos, igual que en Santiago, agregando los horóscopos. Aquí cientos de libreros tratan de vender y vender, pocos exponen. El Proyecto Core Antofagasta mostró libros de Sabella, Bahamondes, Ferraro, Dr. Rendic y Rivera Letelier en el stand de los Escritores de Chile.

En los pabellones no se podía caminar entre tanto público, arriba se realizaban lanzamiento de libros, tertulias y recitales. En el subterráneo, fotos gigantes adornaban el salón para presentar orquestas y bandas. Firmaban libros. En Zig Zag la religiosa argentina que prepara dulces en la TV, Thelmo Lobos que dibujó en la revista Peneca y en el libro para aprender a leer Panamericano. Ampuero y Simonetti en Planeta. Lafourcade recordando ¿Cúanto vale el Show? presentó su libro "Los Potóz Sagrados" (en griego Potóz son vasos). Nicanor Parra recitó sus antipoemas y Volodía caminaba muy lento y me contó que estaba escribiendo de Latinoamérica.

El país invitado trajo libros de comidas, fotografías de los incas, tejidos, bailes de Perú. Desde el sur llegó el stand invitado con libros, escritores, videos, música, bailes mapuches, patagónicos y chilotes.

La primera vez que visité la Feria había pocos libros. En una salita escuché poemas de Huidobro encontrados en librerías de Paris, rescritos y presentados bellamente en vidrio por Francia.

Al salir en la noche de la estación Mapocho sentí nostalgia al recordar mi llegada a la capital en tren para estudiar en la Universidad, viajando con mi madre tres días. Al tomar taxi el chofer orgulloso confesó que nunca había leído un libro.

Con pena le dije que no sabía lo que se perdía, quizás nunca le presentaron uno interesante. Le conté que en El Principito, este pidió que le dibujaran un cordero, le hicieron un cajita con un agujero; preguntó ¿Dónde esté el corderito? Y le contestaron dentro de la caja. El taxista pareció interesarse. Pensé que si quiere saber más, leerá el libro.

Por Nancy Monterrey
Fuente: Diario El Mercurio de Antofagasta

FRAGMENTO DE VIDA EN EL AMOR CUADERNOS LATINOAMERICANOS, EDICIONES CARLOS LOHLÉ, BUENOS AIRES MÉXICO, 1997.

Por Ernesto Cardenal

El placer es un falso dios que nos dice: entrégate a mí y yo te saciaré. Pero no nos sacia nunca porque nuestra alma es mayor que el placer. No se contenta con un placer que no sea infinito. Somos ánforas rotas. Ni con una belleza que tenga límites. Y toda belleza que no es Dios tiene un límite. "En toda perfección vi un límite", exclama el salmista. De ahí ese íntimo sentimiento de tristeza, esa dulzura ' l dolorosa de las cosas bellas.
Los animales sí se sacian con la creación y no desean más. Pero el hombre sólo se sacia con infinito.
Todo instinto en la naturaleza exige racionalmente ser satisfecho, y toda necesidad natural tiene que ser satisfecha. El hombre nace con un instinto de infinito, con un instinto de Dios, y este instinto tiene que ser satisfecho. Es la "sed de ilusiones infinita", de la que habla Darío.
Todo apego a las criaturas es frustración. Una frustración tan honda como la de un dictador privado del poder. Porque es un apego a algo que no nos pertenece, que injustamente queremos dominar y que nos es arrebatado.
Pero cuando uno ha gustado de Dios ya no desea los placeres de las criaturas. Igual que en un banquete tendrías repugnancia del pan engusanado que comías con avidez y con deleite en el campo de concentración.
Ese fulgor de la verdad, de lo real y de lo auténtico que resplandece en todos los seres, y por lo cual nos atraen todas las cosas, es el fulgor de Dios (Él es infinitamente eso, pues Él es la Verdad), y ese dulce fulgor de bondad que resplandece en todos los seres y el deslumbrante fulgor de la belleza con que nos atraen todas las cosas, son también el fulgor de Dios.
De Él toman su luz todas las estrellas y todas las hermosas cabelleras que hay en el mundo. Él está presente en todas las cosas, inflamándolas sin consumirlas, como el fuego de la zarza que vio Moisés.
En presencia de todo lo bello, de una mujer bella, por ejemplo, debes pensar en la belleza infinita de tu Amado que es el creador de toda la hermosura de la tierra, y alegrarte desinteresadamente por la gloria que esa hermosura le tributa a tu Amado, sin querer poseerla tú y quitársela a tu Amado, puesto que tu Amado es para ti y tú eres para tu. Amado. Alégrate por toda esa belleza porque ella es un canto de gloria para tu Amado, y por lo tanto es un canto de gloria para ti. Porque tú eres para tu Amado y tu Amado es para ti.
La tierra es bella en todas partes: Nicaragua como Venecia, Kentucky como el Sahara. Todos los panoramas del mundo son bellos: el mar, el desierto y los bosques, la estepa, los lagos, las montañas, el trópico y el ártico. Porque en todas partes está Dios rodeándonos de belleza y de poesía, metiéndonos por los ojos y por todos los sentidos de nuestro cuerpo la belleza visible que Él ha creado y que es un reflejo y un resplandor de su belleza invisible.
Toda tu tierra es bella y todos sus rincones están llenos de encanto y todos sus seres son seductores, pero ¿cómo no vamos a renunciar a esa seducción por poseerte a Ti que eres mucho más que todo eso? Y si la tierra nos seduce tanto ¿cómo no vamos a arder por verte cara a cara?
Iría a pie hasta el fin del mundo si supiera que voy a encontrarte allí. Pero Tú estás dentro de mí y no en el fin del mundo.
Estás dentro de mí y en tus ojos están concentrados todos los ojos de las muchachas que yo he amado y los ojos de las que me han amado y mucho más, y todas las miradas de amor que ha habido en el mundo y mucho más, y tus ojos están fijos en mí desde toda la eternidad, y desde toda la eternidad me están mirando.

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Sobre mí

Escritor, n. Antofagasta, 1937... artecorreista. Publicado: Los Mitos derrotados (poemas); Elegía al Chango López (poemas);Pequeña Guía Literaria; Aquelarre (alquelagarre) y figuro en algunas antologías. Se que me llamo Eduardo Díaz Espinoza. Moriré leyendo y escribiendo, como lo sé hacer, a mi manera.

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