El fantasista, nueva novela de Hernán Rivera Letelier

El último duelo antes del fin del mundo


El escritor chileno narra una oda al fútbol que emociona y divierte. Una crónica inspirada en la aridez de la salitre.
Un agónico partido de fútbol disputado en el marco de los últimos días de un campamento salitrero ubicado en el Norte de Chile compone el eje de "El fantasista", última novela del escritor chileno Hernán Rivera Letelier.

En su octava obra -la primera que edita bajo el sello Alfaguara-, este ex minero del salitre convertido en escritor vuelve sobre sus pasos para recrear, una vez más, esa geografía que lo lanzó a la fama hace más de 10 años, cuando publicó "La Reina Isabel cantaba rancheras", hoy traducida a varios idiomas.

A esos años se remonta justamente el germen de "El fantasista", que narra la historia del equipo de fútbol de la oficina salitrera "Coya Sur" a poco de enfrentar a sus archirrivales de la cercana "María Elena", en el último partido antes del cierre definitivo del campamento.
"En el desierto hubo más de 600 campamentos que fueron desapareciendo uno a uno, y el paisaje se fue llenando de pueblos fantasmas. Se me ocurrió hacerle un homenaje a toda esa gente, muchos de ellos amigos de mi infancia con los que jugábamos con una pelota de trapo hecha con restos de ropa", señaló Rivera.
"En ese sentido, es una novela completamente realista que cuenta cómo los pobladores del pueblito de Coya Sur deben abandonar el sitio donde crecieron, se casaron y enterraron a sus muertos y cómo enfrentan la instancia final de jugar un partido de fútbol frente al pueblo rival", relató el escritor.

Planteado como "el último duelo antes del fin del mundo", los jugadores de Coya sienten que un triunfo les asegurará la gloria, aunque ven con preocupación que los rivales de María Elena los superan ampliamente en técnica y capacidad de juego.
Sin embargo, poco antes del cotejo decisivo los habitantes del pueblo se ilusionan con la aparición de un misterioso hombre, que acompañado de una joven llega al pueblo con una pelota bajo el brazo y empieza a desplegar con ella una serie de piruetas que rápidamente encienden los ánimos del equipo.

A partir de ese momento, sobrevienen las estrategias para retener al extranjero y lograr que acepte integrar la formación local, una tarea que resulta más trabajosa de lo esperado y que demora el duelo por ese pueblo próximo a desaparecer.
"El fútbol, en ese desierto donde no hay qué hacer ni dónde ir, se transforma en una caja de resonancia de pasiones, sobre todo en un escenario tan extremo, donde a veces el viento es tan fuerte que se mete en el arco local como si la hubiera pateado el más aguerrido de los delantero rivales", indicó el autor.
"La idea de la novela es ir más allá del fútbol, y en ese ese sentido creo que es una historia que habla sobre la amistad, la lealtad y la solidaridad -apuntó Rivera Letelier-. Aquí aflora lo mejor del ser humano (la valentía, la inteligencia, la picardía), pero también lo peor (el odio, la cobardía, la violencia)".

Desde que saltó a la fama en 1994 con "La Reina Isabel...", el escritor publicó "Fatamorgana de amor con banda de música", "Donde mueren los valientes", "Los trenes se van al purgatorio", "Santa María de las flores negras", "Canción para caminar sobre las aguas" y "Romance del duende que me escribe las novelas".
A esta altura, Rivera Letelier ya engrosa la estirpe de cronistas de la pampa chilena encabezada por Juan Zola y Eduardo Barrios, autores de "Tarapacá" (1903). El escritor suscribe orgulloso a esta vertiente, a la que dice haberle aportado un rasgo de singularidad.
"El habitante de estas regiones es un tipo con mucho humor, a pesar de que en este desierto se cometieron algunas de las mayores masacres e injusticias contra los obreros, que durante años fueron explotados salvajemente", señaló.

"La historia del pampino está llena de drama, pero el humor lo ha ayudado a sobrevivir. En ese sentido, creo que la principal carencia de todo lo que se escribió sobre la pampa antes de que llegara yo, es su componente panfletario e incendiario. ¿Por qué? Porque fue escrita por tipos que nunca imaginaron que en ese mundo pudiera caber el sentido del humor", concluyó Rivera.

De: EL TRIBUNO de Salta
Nota de La Guerra 33: Juanito Zola, corresponde al seudónimo de los periodistas Osvaldo López y Nicanor Polo. La novela "TARAPACÁ" con el subtítulo de "Novela Socialista".
Eduardo Barrios fue autor de la novela "Tamarugal" surgida como resultado de su viviencia en el norte.