(Comentarios a la película “Private”
)
[1]
Por Rodrigo Karmy Bolton *


“Hamlet: Ser o no ser: he ahí el dilema. / ¿Es acaso más noble para la mente sufrir las pedradas y dardos de la fortuna adversa o armarse contra un mar de dificultades y oponiéndose a ellas, terminarlas? Morir: dormir; nada más; ¿y decir que por un sueño terminamos las congojas y las mil aflicciones naturales inherentes a la carne? Es una consumación que debiéramos desear fervorosamente. Morir: dormir, ¿dormir? Tal vez soñar. Si ahí está la dificultad, pues, en ese sueño de la muerte ¿que sueños pueden venir cuando nos hayamos despojado de esta vestidura mortal? Es algo que debe hacernos meditar. He ahí la reflexión que da larga vida al infortunio. / Pues, ¿quien soportaría los azotes y quebrantos de la edad, / la injusticia del opresor, la soberbia del orgulloso, las congojas del amor desdeñoso, la tardanza de la justicia, / la insolencia de los funcionarios y los desprecios que el mérito paciente recibe de los indignos, cuando él mismo podría labrarse su tranquilidad con un simple estilete?”

W. Shakespeare.

Película del director Saverio Constanzo (Italia, 2004), “Private” (“Domicilio privado”) se basa en la historia real de Mohamed y su familia (quien es profesor de literatura inglesa en un instituto de Palestina), en el momento en que, en medio de la noche, un escuadrón israelí ingresa violentamente para ocupar la casa en que viven, por considerarlo un punto estratégico. La familia de Mohamed es musulmana –acaso allí cobra sentido el nombre del padre. Los soldados israelíes dividen la casa en tres zonas, A, B y C, (exactamente a la división de los territorios ocupados en palestina por parte del Estado de Israel donde la zona A remite a territorios palestinos en administración y seguridad, la zona B es compartida entre palestinos que administran e israelíes encargados de la seguridad y zona C que es de completa ocupación israelí) dejando a toda la familia en una de ellas (el living, como zona A), prohibiéndoles, a riesgo de muerte, acceder al segundo piso de la misma (donde, precisamente, se hallan los dormitorios). Pero la violencia del ejército israelí asentado en el segundo piso de la casa, transforma toda la intimidad familiar. Y es aquí donde la cita de Hamlet pronunciada en inglés por el propio Mohamed sean, pues, decisivas: “ Be or not to be, that is the question ”. ¿Es acaso que, como Hamlet fue despojado de su lugar (el trono), así también los palestinos lo han sido del suyo?

Es posible que sea la intimidad el punto clave que toda dominación requiera para asentarse. Y, precisamente por ello, la intimidad surge, pues, como un campo de lucha en el cual –mucho antes que la palabra- cada movimiento, cada mirada, cada sonido, cada gesto de la carne, puede resultar decisivo. Precisamente, la cita de Hamlet cobra todo su sentido, al vivir cotidianamente la experiencia del terror: ¿Por qué en vez de soportar tanto sufrimiento (la “injusticia del opresor”, por ejemplo) no se le pone término con un simple “estilete”, esto es, con la muerte? ¿Por qué, en razón de la opresión que experimenta el pueblo palestino éste no renuncia a la resistencia y a la lucha para, simplemente, dejarse asesinar? ¿Acaso –pregunta Hamlet- frente al “dolor” y la “opresión” no debiéramos “desear” la muerte? Be or not to be, that is the question .

La cita de Hamlet, por parte de este profesor de literatura constituye, desde mi punto de vista, algo que la película muestra no como un mero detalle. Sobre todo, porque, como se sabe, Hamlet pone en juego el problema clásico de la soberanía. Por ello, nótese que se habla en inglés sólo entre la familia de Mohamed y los soldados israelíes. ¿Por qué, entonces, “Private” muestra a los palestinos con los soldados israelíes hablando en inglés si, como se sabe, en los territorios ocupados se habla el árabe? ¿Y qué relación tendría el idioma inglés con el problema de la soberanía presentado por Hamlet en la cuestión palestina?

El inglés denota, pues, la lengua del soberano , esto es, lo que comúnmente se llama “Occidente” (Europa y EEUU) que, estando presente y ausente al mismo tiempo constituye, ,a su vez, el lugar de tremendas esperanzas (Occidente como lugar de la “razón” y, con ello, de la “civilización”) y, al mismo tiempo, de los más grandes exterminios. La razón occidental se desdobla, pues, en la “paranoia” de los soldados israelíes y en la “racionalidad” de Mohamed. Dos extremos de una sola catástrofe que tiene al problema palestino-israelí como su “zona 0”.

(¿Porque no es acaso que la razón moderna es, asimismo el lugar de la paranoia, es decir, la dimensión en que la negatividad ha de ser interiorizada para inmunizar a la propia razón, es decir, para exteriorizar e individualizar al “otro”, al “mal”?).

La diferencia entre la tragedia griega y el drama moderno es que éste último sitúa, pues, el problema de la “intimidad”. Ya no es el destino el que ha llevado a las potencias de la ley y la naturaleza a enfrentarse hasta la muerte, sino la propia conciencia la que surge, tal como advirtió Freud, desde un solo campo de batalla. Por ello, Private muestra la ocupación israelí en el plano subjetivo, esto es, cómo y hasta qué punto la intimidad se halla atravesada por el poder. Y esta intimidad (la casa, el cuerpo, los gestos más cotidianos) aparece, pues, como el lugar privilegiado del terror. Así, el nexo de la vida con el poder (lo que Foucault llamó “biopoder”) se asoma aquí, en su dimensión más atroz, la intimidad del terror .


1. Agradezco a Kamal Cumsille por sus valiosos aportes, sin los cuales este texto no habría sido posible.



* Doctorando en Filosofía en la Universidad de Chile.
Académico del Centro de Estudios Árabes de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile
En: Hoja de Ruta Nº 5, marzo 2007