por Alejandro Lavquén
(Invocación) Cantemos juntos, Eusebio Lillo compañero. Acompáñame en esta gesta dolorida. Unamos nuestros versos. Liberemos la memoria encarcelada: (Canto) Los lacayos del imperio, creyeron soterrar en la patria cadáveres infértiles. Pero, sin saberlo, arrojaron a la tierra estupefacta, conciencias que las balas no sepultan. Hoy, esas semillas florecen para contar la ignominia macabra: Traición, tortura y asesinato. "Nuestros pechos los llevan grabados Lo sabrán nuestros hijos también" Y allá, donde el salitre conservó la historia rota. Donde Pisagua depura su destino en el mar, renacen gallardos nuestros fieles compañeros. "Sean ellos el grito de muerte que lancemos marchando a lidiar" Avancemos con ausencia del temor. Es largo el sendero gris que por la patria ha trazado el criminal. "Desnudemos al punto el acero Y sepamos vencer o morir" Cruzando el sendero está Chihuio, donde canta un pájaro sin voz. En él, se multiplican los hombres al paso de la lluvia de estrellas hacia Concepción. Verdad y Justicia "Nuestros pechos serán tu baluarte Con tu nombre sabremos vencer" Viajando la lluvia de estrellas, la lluvia de amor y la lluvia de sol, se encuentran con Paine, con Petorca, Porvenir, Lonquén y Chincolco. Moradas de los nombres que no encuentran la luz. "Esas galas, Oh patria, esas flores que tapizan tu suelo feraz. No las pisen jamás invasores; con sus sombras las cubra la paz" Hubo llanto tartamudo de las aguas, al ver arder los cuerpos nobles e indomables del mejor ejemplo de nuestra juventud. "Alza Chile sin mancha la frente" "Combatiendo en el campo de honor" Soplaron vientos celestes para amortajar a los inmolados. Tres campanas de cristal recogieron sus voces para tañirlas por los caminos a conquistar. "Y sonando en la boca del fuerte haga siempre al tirano temblar" Se levantó un murmullo que creció en las empuñaduras de la patriótica rebeldía. Despertó el trueno justiciero. "Y no tiembla la espada en la mano defendiendo de Chile el honor" En el sendero gris, quedaron atrapados hombres de cobre, mujeres de trigo, niños nevados. Un pueblo diluido en las bayonetas. Juicio a la impunidad. Libertad a los libertadores. "O tu noble, glorioso estandarte nos verá combatiendo caer" ¡Cadáveres sobre el Mapocho se vieron tras la contienda, sépanlo todos, pues no es una leyenda! Navegando, aquella sangre hizo rebeldes a las olas del mar. "Y ese mar que tranquilo te baña te promete futuro esplendor" La idea justa vivirá por siempre en la lucha de los pueblos subyugados. "Libertad es la herencia del bravo la victoria se humilla a su pie"
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