
La poeta Teresa Calderón
Santiago, 8 de junio, 2007
Estimada Ministra
Señora Paulina Urrutia
PRESENTE
Me dirijo a usted para plantearle lo siguiente:
LE SOLICITO POR FAVOR QUE EL CONSEJO NO SE MOLESTE HOY EN REVISAR MI CASO, YA QUE AUNQUE RESOLVIERAN A MI FAVOR, Y ME ENTREGARAN LOS 4 MILLONES QUE ME GANÉ LEGÍTIMAMENTE POR LA EXCELENCIA DE MI PROYECTO, YO NO LO ACEPTARÉ.
Que se lo den a otro "bajado" que se lo merezca tanto como yo.
Pido que se revise a fondo el movimiento de los dineros asignados este año en todas las áreas y se responda a los "bajados" con 100 puntos en la región metropolitana -que también es región-.
Es importante para mí, que se entienda de una vez que esto que hemos iniciado con los escritores Mauricio Electorat y Roberto Brodsky, y quienes se nos suman día a día, no lo hacemos por nosotros, queGANAMOS PERO PERDIMOS, TIPO SISTEMA BINOMINAL, sino por los que vienen en la Cultura y las Artes.
Para que esto no ocurra nunca más en Chile.
Finalmente le solicito tenga a bien autorizar que se me DEVUELVAN MIS 5 COPIAS DE UN LIBRO DE POEMAS QUE ENVIÉ AL CONCURSO “MEJORES OBRAS INÉDITAS 2007” EN EL GÉNERO POESÍA, YA QUE EN CONSIDERACIÓN A LO QUE ME HA OCURRIDO, ME NIEGO A PONER MI OBRA EN TALES MANOS.
Concursar es depositar la confianza en que seremos evaluados en igualdad de condiciones, y ya se me demostró que eso no es así.
Atentamente la saluda
Teresa Calderón
POP ART
Consejo Nacional del Libro y la Cultura
Debí haber seguido el consejo que Nicanor Parra me dio: “Hay que aprender a vivir sin ilusiones...”, después de lo cual me dibujó un corazón triste y con patas.
Martín Huerta He bien invertido cuatro años y medio en la elaboración del libro “La Gran Bohemia”, que da cuenta de la vida artística y cultural de Chile y el mundo desde 1890 hasta 1980. Comienza en la Belle Èpoque y se concentra en los cafés literarios y sus maravillosas tertulias: El “Chez Maxim’s” en París, “Café De Pombo” en Madrid, “El Gran Café Tortoni” en París y Buenos Aires, el Bar y Ristoranti “Il Bosco” en Santiago, finalizando en New York con el famoso “Studio 54”. Así es este libro, de 350 páginas, con historias desconocidas de las más notables personalidades del mundo de la cultura, donde serán usadas alrededor de 600 fotografías y que incluye entrevistas a 57 personas partícipes en estas maravillosas actividades. Muchas de las anécdotas que aparecen en “La Gran Bohemia” son historias vividas personalmente: con Claudio Giaconni, con Teófilo Cid, con Stella Díaz Varín, con Rodrigo Quijada, con El Guapo Galindo y el Car’e combate en “Il Bosco”, con Ester de Yzaguirre, con Roberto Alifano, con Antonio Requeni, con Óscar Sbarra Mitre, con Ana María Gil y Eduardo Kovalivker en el “Gran Café Tortoni” de la Avenida de Mayo en Buenos Aires y con Truman Capote, Andy Warhol y Rudolf Nureyev en el “Studio 54” de Nueva York. Y como, pese a mi edad, aún creo en los duendes presenté mi obra a consideración del Consejo Nacional del Libro y la Cultura 2007 en busca de apoyo. Pero, ¡mejor no lo hubiera hecho! Obvio, mi proyecto no fue admisible a ojos del jurado. Entonces, me pregunté, ¿en qué he fallado? ¿Cuáles son las consideraciones para este rechazo? ¿Cuál ha sido mi pecado? ¿Quieren saber los fundamentos del rechazo? La respuesta absurda e ilógica fue: Proyecto demasiado ambicioso y su escritura requeriría más elaboración. Quedé ¡plop! Seguramente, el honorable consejo se conformaba con un proyecto a su medida: mediocre. Si se hubiera observado este fundamento nunca se habrían escrito “Cien años de soledad”, tampoco “Altazor”, ni “Crepusculario”, ni “La Divina Comedia”, ni “A sangre fría”, ni “El Cristo de Elqui”, ni “El Gran Taimado”, ni... La segunda parte de la respuesta en cuanto a mejor escritura: este honorable consejo debiera saber que cuando se presenta una maqueta a la consideración de un jurado, esta maqueta y los manuscritos, antes de la edición de publicarse pasan por una corrección de estilo, luego por una corrección de pruebas, además de varios cedazos. Además, en su respuesta el consejo comete un pecado mortal, totalmente reñido con la elaboración de una obra literaria... utilizó un lugar común: proyecto ambicioso. En resumen, una respuesta poco consistente y que, en su segunda parte, demuestra su nulo conocimiento en la edición de una obra literaria. Con todos estos juicios de quienes manejan la cultura, debí haber seguido el consejo que Nicanor Parra me dio: “Hay que aprender a vivir sin ilusiones...”, después de lo cual me dibujó un corazón triste y con patas. Tan triste como sentirme estafado por el Consejo Nacional del Libro y la Cultura. O como comprobar que nací en un país inexacto.
Fernando Villegas, Jorge Montealegre:
dos bocas, dos orificios en el mismo sitio.
Gustavo Barrera Calderón
Si se quisiera demostrar la inexistencia de Dios, del Demonio, o de cualquier clase de inteligencia que guiara la creación o naturaleza o como quisiera llamársele, tenemos hoy una nueva prueba irrefutable. Existe un ser llamado Fernando Villegas, y la naturaleza ha permitido, e incluso ha facilitado su existencia ¿Podríamos hablar de alguna clase de
inteligencia superior en este caso, o de algún propósito existencial? Ciertamente, esta manifestación de la existencia, simplemente revela su manera caprichosa y carente de toda finalidad, plan o propósito. Este ser abominable, no sólo desde el punto de vista estético, sino desde todas sus proyecciones espacio-temporales, ha lanzado ayer una frase que sólo contribuye a hacer aún más evidente su "pensamiento", que tal vez se reveló como una especie de manifestación arquetípica de la voz colectiva.
Esta mente recubierta por una inenarrable bola de pelos, ha expresado el día domingo 10 de junio recién pasado, a través de su boca, ese orificio que interrumpe la continuidad de dos colgajos de carne o cachetes de lo que podría ser percibido como un rostro por alguien extremadamente generoso, y a través de las cámaras de un canal de televisión que dice llamarse "Chile – visión".
Ha señalado que "la noticia más lamentable de la semana ha sido la pelea de los escritores chilenos por unas pocas migajas" y agregó que "sería mejor que buscaran un trabajo de verdad". Lamentablemente, señor Villegas, estamos en una sociedad que busca deshacerse completamente de su cerebro, porque le resulta una carga tremendamente difícil de llevar, y muchas veces se vuelve un obstáculo, un bloqueo del avance de la cinta de producción que nos regalaron generosamente los del norte y que hemos asumido como si fuese nuestro más preciado tesoro. Esa cinta que siempre avanza y nunca se detiene, pero permanece en el mismo lugar. En sociedades como la nuestra, sólo un handicapado mental, o alguien previamente convertido en zombi por el veneno del pez globo, del flúor, de las microondas o de las benzodiazepinas, puede conseguir un trabajo útil. Porque útil significa saber avanzar, sin saber dónde se está, donde se estuvo ni donde sería preferible estar, simplemente avanza. Llena páginas y páginas de periódicos y revistas con torpes y abruptos comentarios escritos, emite sonidos básicos que transmiten apreciaciones básicas frente a los micrófonos y pasea su asquerosa humanidad siempre hacia adelante. Por eso esta sociedad invita a los escritores a la miseria, a quienes no podemos ni sabemos ni queremos hacer otra cosa en la vida, porque ésta es nuestra vida. Se trata de un genocidio, de un intelectualicidio por hambre. Muchos de nosotros se lanzan por las ventanas o se cortan las venas, porque lamentablemente, tenemos una conciencia exacerbada que nos permite darnos cuenta de todo, y tal vez por eso nuestros sufrimientos y penurias son más grandes. Lejos de apoyarnos, la institucionalidad cultural de nuestro país, ha sido tomada por asalto por oportunistas de la más baja calaña, completamente ajenos al arte de la escritura, porque un oportunista no llegará jamás a ser un artista. Son oficios incompatibles. En un intento por hacer notar el hecho de que la sociedad chilena está haciendo todo lo posible por deshacerse de su cerebro sensible y pensante, se nos humilla y minimiza, se nos resta importancia para así poder pisotearnos mejor, para deshacerse de nosotros en secreto, en impunidad y silencio como se estila hacer desde hace varias décadas ¿Por qué no buscamos un trabajo útil? ¿Qué propone usted? Estamos abiertos a recibir el esplendoroso resplandor de vuestra mente. Una amiga poeta me comentó una vez que su angustia producto de la miseria era tan grande, que tenía como único deseo que un gobierno totalitario la enviara a trabajar en los cultivos de arroz, porque ella, al igual que muchos de nosotros estamos sobrecalificados para cualquier trabajo, nos desprecian y discriminan con tests psicológicos por "demasiado creativos", "inestables", queriendo decir siempre ¡aléjense de nuestras empresas! Tal vez, señor mío, siguiendo su "pensamiento", el gobierno podría reorientar sus políticas culturales a reinsertar laboralmente a estos parias que somos los escritores, que como aclaró hoy lunes el director del Fondo del Libro, somos un porcentaje mínimo de la población, y lo que importa en realidad es la gente. En un mismo impulso se nos anula estadísticamente y cualitativamente, quedamos fuera no sólo de la ciudadanía, sino también del género humano ¿Por qué mejor no nos matan de un balazo? ¿Por qué hacernos sufrir la degradación de la miseria? Así dejamos tranquilo al organismo social para que pueda deglutir en paz, y avanzar, siempre avanzar.
Es cierto que es ignominioso que una sociedad someta a su patrimonio intelectual y artístico a la lucha entre pares por una miseria de fondos concursables, pero ese esquema no lo hemos planteado nosotros, sino el gobierno socialista concertacionista de Chile, que ha olvidado el respeto por la cultura y por la dignidad de las personas. Le informo señor Villegas, que cualquier persona que vive en la miseria y que no tenga educación puede postular a una pensión asistencial mensual del Estado, pero la cosa cambia cuando se trata de un escritor o un artista, porque ahí los estudios pesan en contra, entonces tenemos la situación en la que una persona que se dedica a escribir, queda en el vacío legal más absoluto. No puede acceder con facilidad a puestos de empleo por los prejuicios del sector privado, ni puede acceder a pensiones asistenciales por ser culpables de haber estudiado en la universidad, lo que cierra todas las opciones posibles de subsistencia. Es cierto que nadie debería pelearse por migajas. Deberíamos tener una existencia digna, y sustentada por el Estado, porque nuestro trabajo no es lucrativo, pero es básico e indispensable para una sociedad sana. En Chile, por el contrario, se nos humilla y menosprecia constantemente ¿Se había preguntado usted por qué tantos colegas escritores caen en el alcoholismo y luego mueren en la más absoluta precariedad? ¿Habrá que ser tan perspicaz para descubrirlo? Tal vez sería bueno quitarle palabras al orificio de su boca y su desembocadura en el otro extremo del aparato digestivo, y agregar sensibilidad a otros orificios como los oídos y los ojos.
Atentamente
Gustavo Barrera Calderón
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