

Contienda
ahora es cuando te crecen los muertos
quién conduce los caballos
tal vez un chacal que fragmenta la pasión de octubre
hubo una contienda inútil
el casco de Odín o Termópilas trescientos escudos
el estruendo que una esfinge acalla
el Mediterráneo esperando a Enkidu
vana arena
adonde llevarme
vos, a la medianoche, los viernes la luz
La cuerda infinita
juegue la vida, reconozcamos la traición originaria
las lanzas trepan, escarabajos azules
la tensión que amanece, Tiamat
La hoz
todo cabe en esta pequeña hoz
ahora
el aire
es un responso de pájaros hambrientos
Prometeo
El fuego divide la noche
La noche
Absconditus Deus
Ajedrez, II
Si no consigo la noche, quiero la cacería que ya te pertenece.
Quiero mi presa única sobre el tablero.
Luego
por el genio
comenzará la rapiña.
Urdimbre
Te abro
larvas sólidas púas fiebre lunas que no ves.
Yo tengo el balcón a la noche.
Abro una fronda
para que ciñas la sangre
de espejos.
Urdo tempestades,
suplico.
Las armas
Frente a mi tienda, más acá de la batalla, todas las espadas aguardan a que la noche desista.
Pero la noche no desiste. Soy la noche y velo sus armas.
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Un sentido, en el que vos y yo, pasos de insecto sobre la superficie del agua.
A escudo piel esgrime la palabra.
Dafne
La medida luna cercena tu sombra bajo su cuerpo. Ella gime una profecía en tu garganta.
Le
dirás que hay prisa en la boca del universo,en mi boca. Y que lo
cercano se aleja de la piel quieta. Laurel fui y aún en el crepúsculo
ella reconoce mi voz en tus dedos.
Vuela el calor insomne y después llego, agua, a tus aguas.
Hybris
comprender el furor, para que alcance el escarabajo azul, el furor para
claudicar y no claudicar, el quebranto de una mariposa, un filo
sibilando bajo los cielos, el trigal, el furor para decirnos que hemos
fallado, el réquiem en playa kochel, el furor para volver a la tierra y
que importe, el signo heroico del muro cuando arranqué las madreselvas,
el ajedrez hasta la última partida torre contra caballo, occidente y
no, no occidente, el furor, las pieles y el transfer y el poema
secreto, el terreno vedado, la luz al final de las migajas, la sospecha
de cada palabra, su inutilidad, el furor
Ritual
no quiero conocerte más, escribiste con añil en el séptimo ladrillo
a la derecha del muro
no quiero conocerte más, dibujé en el espejo
y nos fuimos,
siete eternidades antes de que el K.317 se hiciera pedazos
precisa salvación idiota:
sea una lanza en el centro mismo de la tarde
el ritual cerrado
En bastardillas, Isaías Garde
Elfo
protegeré el campo ajeno. Desvestiré sus cosechas, el fruto del
ahorcado. Sabes, no importa ni la tierra ni tu resistencia ni la
mandrágora. Tal vez la arqueología luego diga de nosotros que hemos
sido el estrépito a deshora. Algo así como un elfo tutelar, el murmullo
que desdice la anarquía, la soledad de una rama de olivo.
Estoy construyendo tu verano para el mes más cruel.
Aria
Me despido; creo que un anatomista salvará la lluvia en estos cuencos. No la mirada;
pertenece al silencio. Es el espacio entre los dedos para la copa de ámbar.
Soy ese pacto sanguíneo pero jamás, jamás tendré el cuerpo y una pluma para firmar.
He fallado.
Un
rumor en el infierno. Somos el paso en la senda, guijarro. Piedrecilla
a piedrecilla, Gretel. Pidiendo clemencia al ogro permanece Hansel.
Dulce navidad, un chocolate. Cambiemos de cuento: El rey y el cadáver.
La sandalia de bronce que Hécate calza. De bronce tu rostro, en las pequeñas miserias, como una estatua que yace en el Louvre.
un instante, sólo una fracción de la historia mendiga; sólo un segundo
hace que ha muerto el salvador. Todos supimos que no existía. Pero hubo
uno, y lo he perdido.
Podría escribir como un samurai esta noche, cuando ha partido de mí una barca sin rumbo.
La espada junto al lecho.
La cruz que mi cabello a veces oculta.
No
seas mi dios, alábame. Sostiene este anillo que sibila como un verso en
la noche de Escocia, cuando el hechizo. Un inquisidor llamará a la
puerta, invento un cerrojo. La torre.
Alábame, soy mortal y conozco al impío. No hay partida que concluya de una vez. Las serpientes no han podido.
La tragedia es la culpa. Esta mañana es la tragedia.
Alguien está muriendo y sabe.
Horizontal
me nombra una rata. No libaremos juntos, delgada sierpe, el ámbar de la
natividad. Dicen sin decir las hebras. Burla, amigo. La burla es el
arca nunca ocluida si el transfer.
bautizo, te dibujo, te digo sack, te construyo universomundo, te
enveneno me enveneno, factor adánico de los imperios, fosco jardín de
voces
El veneno
Hoy,
sólo el unicornio de una tarde de sueño, un tósigo con el sabor
disperso de la madera, del viento, quizás un sable; ya todo se alberga
en el brillo del sol, en la cruz que los cuerpos imaginan cada noche.
En la sangre que no se sabe si ha sido bueno derramar.
Baruj
Iré a conjurar la magia, toro de lidia herido e hiriente. Habré dormido en el deseo para entonces.
Sola y tarde supe, tan tarde, supe que yacías el miedo y yo tan lejos, tan cierta traición.
Y entonces llegué, silencio; cautiva sin vacilar, tan cerca como para tocar en una, tu muerte mi muerte.
A mis lados, fluías oscuramente.
Alcé la túnica hasta las rodillas y corrí a modo de despedida.
Fue sólo eso.
devora, me devora en el jardín donde éramos, en cuál de las cavernas el
salto a ras de tus murallas, construir la salida para el monstruo que
nos debimos, imaginarte fiel a la tempestad, Próspero de noche, Ariel
si amanece, un dardo para que bebas.
Espejo
Entrar a la muerte con los ojos abiertos, un privilegio que debemos merecer como Adriano.
Los puntos de reposo de tu mirada física.
Esto, que fue presente. Nunca voy a decirlo para vos. Esta noche.
¿Me
quitarías los cristales de esta noche con el mínimo dolor? ¿Volarías
sobre el tablero, rey voraz, alfil sin deriva, torre contra caballo?
Debe saberse. No sólo el demiurgo sonríe. Nos termina, cuando quiere.
Reconozco el silencio y el estrépito. La danza y el caldero con que las hechiceras en diciembre enmendaron un destino.
Me
diste el hueso de la duda. Roeré, al pie del cerro; permaneceremos en
el barro de olor reconocible. Esa mínima alcurnia del saludo en la
mañana, cuando todos callan, cuando ya es todo tan inasible como una
mano rupestre, tan permanente como la piedra que cae en el espacio y
nos transforma.
Todo es el pliegue de una cintura y de los planetas. Todo, padre, es tu ceremonia.
Melville
llueve, muerte, y calcina el arado
voy por el sendero, saben que devastaría el primer fruto, ustedes me conocen
tengo ese sabor del átomo
y el aire
de la alcantarilla
todo cabe en esta pequeña hoz
ve por mí
los navíos se acercan, sus cubiertas te expulsarán
al océano
donde Ahab
Devolución
Te tuve a la intemperie, y no hubo coraje.

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