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Sus películas, y la opinión de actores, guionistas, críticos y directores, que imaginan cómo ella haría cine hoy. Scarlett Johansson, que para muchos es la viva reencarnación de la diva, en un juego de semejanzas y diferencias. La moda estilo Marilyn, que deja al descubierto las curvas femeninas sin perder el candor. Y en las páginas siguientes, dos glorias de la literatura, Truman Capote y Arthur Miller, en sendos textos que han quedado en la historia.
Truman Capote
(En El duque en sus dominios y otros retratos. Editorial Norma)
"Hablamos de los actores y la actuación («Todos dicen que no sé actuar. Dijeron lo mismo de Elizabeth Taylor. Y se equivocaron. Jamás me van a dar el papel adecuado, el que yo realmente quiero. Mis apariencias van en contra mía. Son demasiado específicas»); hablamos algo más de Elizabeth Taylor y ella quería saber si yo la conocía y yo le dije que sí, y ella dijo, pues, cómo es, cómo es de verdad, y yo le contesté, pues, es un poco parecida a ti, lleva el corazón en la manga y su hablar es salado y Marilyn dijo vete al carajo y añadió, bueno, si alguien preguntara cómo es Marilyn Monroe, cómo era Marilyn Monroe de verdad, qué dirías, y yo le dije que tendría que pensarlo."
"(Seguimos hasta el borde del malecón y escuché el ruido del agua que golpeaba contra él).
Marilyn: Yo solía pedir autógrafos. Aún lo hago a veces. El año pasado, Clark Gable estaba en Chasen’s y le pedí que me firmara la servilleta.
(Recostada contra un poste de amarre, se presentaba de perfil: Galatea que observa distancias no conquistadas. Las brisas le esponjaban el cabello y su cabeza se volvió a mí con una etérea facilidad, como si una brisa la hubiese hecho girar).
TC: ¿Cuándo vamos a alimentar las aves? También yo tengo hambre. Es tarde y nunca almorzamos.
M: Recuerda. Si alguien llega alguna vez a preguntarte cómo era yo, cómo era Marilyn Monroe de verdad… pues, ¿qué le responderías? (Tenía un tono de broma, burlón, aunque serio también: buscaba una respuesta honrada). Te apuesto a que les dirías que yo era desmañada. Una banana split.
TC: Por supuesto. Pero también diría…
(La luz se marchaba. Marilyn parecía diluirse con ella, mezclarse con el cielo y las nubes, retirarse más allá de ellos. Yo sentía deseos de elevar mi voz más alto que los chillidos de las gaviotas, para pedirle que regresara: ¡Marilyn! ¿Marilyn, por qué todo tuvo que resultar así? ¿Por qué tiene la vida que ser una mierda asquerosa?)
TC: Yo diría…
M: No alcanzo a oírte.
TC: Diría que eres una hermosa criatura."
Arthur Miller
(En Vueltas al tiempo. Autobiografía. Tusquets)
“En aquella estancia llena de actrices y esposas de próceres, todas deseosas de vestir y comportarse con la ostentosa discreción de una señora, Marilyn Monroe parecía ridículamente provocativa, un pájaro extraño en medio del gallinero, aunque sólo fuera porque el vestido se le ceñía de un modo descarado, afirmando más que sugiriendo que tenía un cuerpo debajo y que era el más apetitoso de la estancia. Y parecía más joven e infantil que cuando la había visto por vez primera. El resentimiento femenino que la rodeaba en casa de Feldman era casi tan sólido como un gas lacrimógeno. Una excepción fue la actriz Evelyn Keyes, ex mujer de Huston, que se la llevó al exterior y se sentó con ella en un banco y que, más tarde, mientras miraba cómo bailaba con no sé quién, me dijo en voz baja: «La despellejarían viva». En vano buscaba el ojo el menor defecto en la arquitectura de sus formas mientras bailaba con su pareja, ya que su perfección parecía inducir a buscar la lacra inevitable que la asemejara a los demás mortales. Era pues una perfección que suscitaba el deseo de protegerla, aunque al mismo tiempo imaginaba yo la dureza de que habría tenido que rodearse para haber sobrevivido allí tanto tiempo y con aquel éxito relativo. Aunque, según parecía, estaba sola en el mundo”.
“Hay personas tan vivas que no parecen extinguirse cuando se mueren y durante muchas semanas tuve que hacerme a la idea y esforzarme por afrontar el hecho de que Marilyn había fallecido. Me di cuenta de que incluso entonces esperaba haberla visto una vez más, cuando fuese, en cualquier parte, para hablar con sensatez de todo lo que habíamos pasado, y es probable que en tal caso me hubiese vuelto a enamorar de ella.
Como era de esperar, la prensa se unió para entonar a coro sus lamentaciones, la misma prensa que se había burlado de ella durante tanto tiempo y cuyos elogios y condescendencia para con su faceta de actriz, cuando no su desprecio, se había tomado Marilyn demasiado en serio. Para sobrevivir habría tenido que ser más cínica o que haber estado más lejos de la realidad. Marilyn, por el contrario, fue una poetisa callejera que había querido recitar sus versos a una multitud ávida de arrancarle la ropa.”
Cronología de su vida
1926: nace en Los Angeles, California. Bautizada Norma Jeane, alterna hogares sustitutos y orfanatos. La indefensión y una traumática experiencia de violencia sexual la marcan para siempre.
1942: se casa con Jimmy Dougherty.
1946: se divorcia y firma su primer contrato con la Twentieth Century Fox. Se tiñe de rubio y adopta el nombre de Marilyn Monroe (el apellido de su abuelo materno).
1949: acepta posar desnuda en un calendario, fotografiada por Tom Kelley. elo materno).
1950: obtiene un pequeño papel en La jungla de asfalto, de John Huston.
1953: su actuación en Niágara la lanza al estrellato. Plasma sus huellas en la entrada de Hollywood Boulevard. Es tapa de Playboy. Photoplay la elige como actriz revelación de ese año.
1954: se casa con el beisbolista Joe Di Maggio. Se divorcian a los nueve meses. Toma clases con Lee Strasberg y crea Marilyn Monroe Productions.
1955: se estrena La comezón del séptimo año, película que convierte en un clásico la escena donde la ventilación del subterráneo agita su vestido blanco.
1956: se casa con el dramaturgo Arthur Miller, quien escribe para ella el guión de Los inadaptados.
1957: su productora lanza Nunca fui santa y El príncipe y la corista.
1960: recibe el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia.
1961: se divorcia de Miller. Ingresa en una clínica por una crisis depresiva. Su salud delicada complica la filmación de la inconclusa Something’s got to give.
1962: canta el Happy Birthday durante la gala por el cumpleaños del presidente John F. Kennedy. Ultima entrevista en Life. El 5 de agosto fallece, por causa de una sobredosis de barbitúricos. Será cierto, o alguien enviado por alguien la asesinó. El Mito crece y como Gardel que cada día canta mejor. Marilyn cada día es más bella, divina, diosa.
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Muy completo el post sobre esta estrella del cine; cuyo sufrimiento en sus primeros años de vida la marcó para siempre. Fue abusada sexualmente y explotada aún después de su muerte como símbolo sexual de la raza blanca. Para los afrodescendientes e indígenas no significa nada. Para mí fue una pobre jóven a la que la vida la trató mal. Un abrazo amigo. H.
alguna vez le preguntaron a Ernesto Cardenal a quien había llamado Marilyn ... su respuesta fue a Dios ... el que siempre escucha.
Nada mejor para recordarla que este poema de Ernesto Cardenal
ORACIÓN POR MARILYN MONROE
Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!
Ernesto Cardenal
Esto lo encontre en la WEb, habla del esposo de Monroe,
Cramen Gloria (Las Condes)
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http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/detalle_no...
Mi vecino Arthur Miller
por Javier Campos*
Hasta un año atrás no supe que el dramaturgo norteamericano Arthur Miller (1915-2005) vivía a 15 minutos de nuestra casa. O mejor, que yo por casualidad había llegado a vivir cerca del dramaturgo, el que había escrito -la comenzó a escribir en 1947 y fue representada en 1949- la famosa obra “La muerte de un vendedor viajero”. Arthur Miller escribió esa obra en ese lugar, a 15 minutos de donde vivimos en Connecticut, en el pueblito que se llama Roxbury. Nosotros vivimos en Southbury, al lado de Roxbury.
Es una región ubicada en centro del estado de Connecticut que se caracteriza por un paisaje rural que es como volver a la vida del siglo XIX de esa región llamada Nueva Inglaterra. Sus casas aún se conservan manteniendo el modelo que trajeron los pioneros a esa zona. Una región en la que no se permite (por la organización municipal) que se levanten como callampas ninguno de esos edificios de comida rápida como “Mac Donald’s”, “Burger King”, “Taco Loco”, etc. Allí sería impensable que apareciera de la noche a la mañana, entre esa casas, esos campos bucólicos, alguno de los controversiales almacenes “Wall-mart” donde todos sus productos (desde cámaras digitales a palas para sembrar) son hechos “made in China”.
Resulta interesante como Arhur Miller se encerró en los años 40 en su entonces reciente casa de Roxbury que era (y es) un lugar de 300 acres, alejado de la gran urde de entonces y de ahora –Manhattan- para escribir una obra profundamente urbana. Allí entre árboles (los mismos que aún rodean su propiedad), entre un paisaje que parece aún intocado por la tecnología ultramoderna, por la arquitectura comercial, por el consumo típico norteamericano, Miller escribió un drama enfocándose en un vendedor fracasado que deseaba reconstruir su vida. Al querer matarse a sí mismo lo hace para dejar que su hijo cobre su seguro de vida.
El personaje principal es realmente trágico como uno de los de Dostoevky pero viene a ser quizás el personaje que anuncia la creciente vida urbana del capitalismo de post-guerra y lo que luego será tema para otros grandes dramaturgos y escritores. Es lo que dentro del arte, la literatura, el cine, el drama, etc, del siglo XX vendrá a ser un tema dominante: la alienación humana bajo la vida urbana y moderna.
Hace un año vi a Arthur Miller por Southbury. Era la primavera. Lo vi entrar a una ferretería a comprar algún fertlizante para su huerta (eso pensé pues estaba en el lugar de los fertilizantes) o algo parecido. Yo iba a algo semejante pues comenzaba también a tener mi primera huerta de verduras. Lo reconocí inmediatamente por su rostro y por su elevada estatura. Claro que no me interesaba hablarle pues soy poco dado a ese tipo de encuentros. Mejor me interesa ver a esos personajes que han creado alguna obra importante desde la cotidianidad o desde otra perspectiva. Como el encuentro en la ferretería con Miller comprando cosas para una huerta por ejemplo. Yo lo iba seguiendo discretamente por la ferretería de Southbury.
Se detuvo a mirar unas herramientas que luego yo me puse a mirar también: tijeras para podar de varios tamaños. Y caminaba ese hombre tranquilamente y yo no podía de dejar de pensar en Marylin Monroe quien había sido su esposa en uno de los mejores momentos (y de hermosura) de aquella actriz. También pensaba en el poema que Ernesto Cardenal escribió para ella (o sobre ella) cuando Monroe se suicidó.
¿Conocería Miller el poema de Ernesto Cardenal? ¿Y si me acerco y le hablo y luego le pregunto si conoce el poema de Ernesto Cardenal, poeta trapense de Nicaragua, ex -ministro de Cultura del gobierno Sandinista, y Ud. ha estado en Nicaragua, le preguntaría después para saltar a Cuba donde, le diría, leí un excelente reportaje de Ud. cuando visitó esa isla, especialmente el retrato que hizo de Fidel Castro?
Ninguna de esas cosas hice, pero sí estuvimos juntos al mismo tiempo en el mesón para pagar nuestras respectivas compras. La única palabra o frase que me dijo fue “Oh, sorry”, pues sin darnos cuenta habíamos chocado levemente nuestros cuerpos en la caja de pagar. Yo respondí también, como si con eso comenzara un diálogo breve de alguna obra suya, melodramática, que comenzaría en una ferretería de un pueblito bucólico de Nueva Inglaterra. Y le dije: “That it is ok”. Luego Miller salió con una herramienta para cortar algo. Me lo imaginé podando sus árboles de su casa de Roxbury. Allí donde en 1947, en la soledad campestre más absoluta comenzara a escribir un drama que nada tenía que ver con un campesino sino con un vendedor que en sí mismo resumía toda la tragedia de la vida moderna.
Desde entonces nunca más lo vi por Southbury pero pasé varias veces por el bello pueblo de Roxbury y por su propiedad de 300 acres. Sabía que pasaba la mayor parte del tiempo –y de su vida- en esa casa donde escribió casi la mayor parte de toda su obra dramática. A lo mejor ese día podaba las ramas de sus árboles.
Arthur Miller murió en febrero pasado en su casa de Roxbury y lo supe leyendo el diario del pueblo de Southbury, muy cerca de su casa. Sentí mucho la muerte de mi vecino a quien sólo una vez lo vi en una ferretería donde por mera casualidad quedó allí, entre ambos, un dialogo cotidiano entre un chileno desconocido y ese gran dramaturgo que escribía sobre el mundo moderno, o postmoderno, desde una escondida región rural de Estados Unidos que aún mantiene una apacible vida rural del siglo XVII.
Javier Campos. Escritor, poeta, académico. Es profesor de literatura y estudios latinoamericanos en la Universidad jesuita de Fairfield, Connecticut, Estados Unidos.