Victoriano Vicario

La lejanía es un ácido corrosivo que seca todas las fuentes de las más subterráneas aguas prístinas, un animal feroz que da zarpazos y engulle destripándolo todo

sabido es

deja todo olvidado en alguno de sus senderos, nada permite acortarla, cualquier reposo transitorio, no causa alivio, es solo eso, reposo, el instante mismo de lo solaz y luego la amarga sensación que queda tras sorber la melaza

la Chabela, replica que sabe perder y que quiere volver... volver

pero llega el momento de perder y se pierde

viene la vagancia de la pena, nos medimos con signos diferentes, aunque: "Es mejor destruir la felicidad, que dejarla subsistir a base de una mentira"

nos acordamos del drama de Ibsen: Cuando despertemos de entre los muertos, que pase la vida delante de todo

y la vida sigue, pero no sigue como pudo seguir, se va por otros cauces y nada haces

especulación abstracta

como ese barco monumento mortuorio al mar, en las arenas de Caldera

Mallarmé nos dejó una conducta, como es la de confinarse en sí mismo, hablándose para dentro como monologando con los destellos que resplandecen en el fondo de uno

ya no tenemos a la marquesa de Brinvilliers ni al marques de Sade buscadores de los supremos nuevos deleites... y, la distancia...

la distancia es imponderable

el poeta queda en su sistema en el "delirio natural".

El "Macho Anciano", toma su bastón y camina en línea recta para abrazarse con la muerte.