La Coctelera

La Guerra 33

Mail Art, Poesía, Comentarios

14 Diciembre 2007

POEMAS: SAN JUAN DE LA CRUZ

NOCHE OSCURA

Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de

la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la

negación espiritual.

1. En una noche oscura,

con ansias, en amores inflamada

¡oh dichosa ventura!,

salí sin ser notada

estando ya mi casa sosegada.

2. A oscuras y segura,

por la secreta escala disfrazada,

¡Oh dichosa ventura!,

a oscuras y en celada,

estando ya mi casa sosegada.

3. En la noche dichosa

en secreto, que nadie me veía,

ni yo miraba cosa,

sin otra luz y guía

sino la que en el corazón ardía.

4. Aquésta me guiaba

más cierto que la luz del mediodía,

adonde me esperaba

quien yo bien me sabía,

en parte donde nadie parecía.

5. ¡Oh noche que guiaste!

¡Oh noche amable más que la alborada!

¡Oh noche que juntaste

Amado con amada,

amada en el Amado transformada!

6. En mi pecho florido

que entero para él sólo se guardaba,

allí quedó dormido,

y yo le regalaba,

y el ventalle de cedros aire daba

7. El aire de la almena,

cuando yo sus cabellos esparcía,

con su mano serena

en mi cuello hería

y todos mis sentidos suspendía.

8. Quedéme y olvidéme,

el rostro recliné sobre el Amado,

cesó todo y dejéme,

dejando mi cuidado

entre las azucenas olvidado.


Coplas hechas sobre un éxtasis de harta contemplación.

Entréme donde no supe:

y quedéme no sabiendo,

toda ciencia trascendiendo.

1. Yo no supe dónde estaba,

pero, cuando allí me vi,

sin saber dónde me estaba,

grandes cosas entendí;

no diré lo que sentí,

que me quedé no sabiendo,

toda ciencia trascendiendo.

2. De paz y de piedad

era la ciencia perfecta,

en profunda soledad

entendida, vía recta;

era cosa tan secreta,

que me quedé balbuciendo,

toda ciencia trascendiendo.

3. Estaba tan embebido,

tan absorto y ajenado,

que se quedó mi sentido

de todo sentir privado,

y el espíritu dotado

de un entender no entendiendo.

toda ciencia trascendiendo.

4. El que allí llega de vero

de sí mismo desfallece;

cuanto sabía primero

mucho bajo le parece,

y Su ciencia tanto crece,

que se queda no sabiendo,

toda ciencia trascendiendo.

5. Cuanto más alto se sube,

tanto menos se entendía,

que es la tenebrosa nube

que a la noche esclarecía:

por eso quien la sabía

queda siempre no sabiendo,

toda ciencia trascendiendo.

6. Este saber no sabiendo

es de tan alto poder,

que los sabios arguyendo

jamás le pueden vencer;

que no llega su saber

a no entender entendiendo,

toda ciencia trascendiendo.

7. Y es de tan alta excelencia

aqueste sumo saber,

que no hay facultad ni ciencia

que la puedan emprender;

quien se supiere vencer

con un no saber sabiendo,

irá siempre trascendiendo.

8. Y, si lo queréis oír,

consiste esta suma ciencia

en un subido sentir

de la divinal esencia;

es obra de su clemencia

hacer quedar no entendiendo,

toda ciencia trascendiendo.

Otras del mismo a lo divino.

Tras de un amoroso lance,

y no de esperanza falto,

volé tan alto, tan alto,

que le di a la caza alcance.

1. Para que yo alcance diese

a aqueste lance divino,

tanto volar me convino

que de vista me perdiese;

y, con todo, en este trance

en el vuelo quedé falto;

mas el amor fue tan alto,

que le di a la caza alcance.

2. Cuanto más alto subía

deslumbróseme la vista,

y la más fuerte conquista

en oscuro se hacía;

mas, por ser de amor el lance

di un ciego y oscuro salto,

y fui tan alto, tan alto,

que le di a la caza alcance.

3. Cuanto más alto llegaba

de este lance tan subido,

tanto más bajo y rendido

y abatido me hallaba;

dije: ¡No habrá quien alcance!

y abatíme tanto, tanto,

que fui tan alto, tan alto,

que le di a la caza alcance.

4. Por una extraña manera

mil vuelos pasé de un vuelo,

porque esperanza del cielo

tanto alcanza cuanto espera;

esperé solo este lance,

y en esperar no fui falto,

pues fui tan alto, tan alto,

que le di a la caza alcance.

Sin arrimo y con arrimo.

sin luz y a oscuras viviendo,

todo me voy consumiendo.

1. Mi alma está desasida

de toda cosa criada,

y sobre sí levantada,

y en una sabrosa vida

sólo en su Dios arrimada.

Por eso ya se dirá

la cosa que más estimo,

que mi alma se ve ya

sin arrimo y con arrimo.

2. Y, aunque tinieblas padezco

en esta vida mortal,

no es tan crecido mi mal,

porque, si de luz carezco,

tengo vida celestial;

porque el amor da tal vida,

cuando más ciego va siendo,

que tiene al alma rendida,

sin luz y a oscuras viviendo.

3. Hace tal obra el amor

después que le conocí,

que, si hay bien o mal en mí,

todo lo hace de un sabor,

y al alma transforma en sí;

y así, en su llama sabrosa,

la cual en mí estoy sintiendo,

apriesa, sin quedar cosa,

todo me voy consumiendo.

San Juan de la Cruz

Su verdadero nombre era Juan de Yepes y nació el 24 de junio de 1542 en Fontiveros,
pequeño pueblo abulense perteneciente a Castilla y León, una comunidad autónoma de
España.

Murió su padre cuando Juan tenía seis años; a los nueve años, se trasladó con su
madre al abulense pueblo de Medina del Campo, en donde a los 17 años, ingresa en un
colegio de jesuitas para estudiar humanidades.

El año 1563 toma los hábitos de la orden religiosa Carmelita, adoptando el nuevo nombre
de fray Juan de san Matías; al año siguiente se traslada a Salamanca para cursar
estudios de teología en su célebre universidad. En el año 1567 es ordenado sacerdote, y
adopta el nuevo y definitivo nombre de Juan de la Cruz. Su ilustre paisana de Ávila,
Teresa de Jesús, trabó gran amistad con él y le integró en el movimiento de la reforma
carmelita que ella había iniciado.

En 1568 Juan de la Cruz fundó el primer convento de Carmelitas Descalzos, los cuales
practicaban a ultranza la contemplación y la austeridad. Unos años después, 1577, sus
intentos reformistas de las órdenes monásticas, le llevaron a sufrir 9 meses de dura
prisión en un convento de Toledo, acusado de apóstata. De su cautiverio en aquella
cárcel-convento de Toledo, nace la composición de su obra cumbre: "Cántico
espiritual". En otras poesías se puede llegar a entrever en lenguaje subliminal, el
relato que hace de su astuta y sorprendente huida en la madrugada del 15 de agosto de
1578, estando la fortaleza sobre un peligroso acantilado sobre el Tajo profundo que ciñe
a Toledo.

Para huir de la prisión conventual toledana, contó con las influencias que ejerció su
paisana Teresa de Jesús, ante la duquesa de Alba. Con su huida dio en refugiarse en un
convento de Jaén y continuó con la reforma carmelitana, fundando varios conventos por
Andalucía. En esta región llegó a ser nombrado Vicario Provincial de la orden de
Carmelitas Descalzos; pero el buen Juan siguió con su obstinación de la reforma, lo que
le llevó a enfrentamientos con la jerarquía religiosa y a sufrir nueva prisión en el
convento de la Peñuela, en plena Sierra Morena, en donde culminó la escritura de sus
principales obras literarias.

Cuando por fin es excarcelado y se dispone a cumplir con el traslado que se le impone a
América, el 14 de diciembre de 1591, muere a la edad de 49 años.

135 años después, es elevado a la categoría de santo

servido por laguerra33 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

argentino agustin gomez

argentino agustin gomez dijo

Estimado Eduardo: gracias por la respuesta, otros de los que pesaba muy

poco es Jack FUKS, sobreviviente del ghetto de Lodz, tiene libros escritos

sobre el tema, pero su lectura es dolorosa, breve relato de la celda 28

me interesarìa para saber del tema, un abrazo, atte.-

14 Diciembre 2007 | 03:42 PM

marcela

marcela dijo

Así que de noche y oscura. No sé, yo creo que las pasiones alimentan el día también. Al menos las mías dan para alimentar una vida entera y vaya que tengo y llevo pasiones conmigo.
Vivir sin pasión es tener una vida en la gelatina momificada de la rutina y a mi no me gusta ser rutinaria, por lo mismo, te escribo desde mi escritorio en el trabajo, donde debiera estar haciendo cosas productivas...pero que mas productivos que comunicar aunque diga tan poco?
M.

14 Diciembre 2007 | 04:35 PM

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Escritor, n. Antofagasta, 1937... artecorreista. Publicado: Los Mitos derrotados (poemas); Elegía al Chango López (poemas);Pequeña Guía Literaria; Aquelarre (alquelagarre) y figuro en algunas antologías. Se que me llamo Eduardo Díaz Espinoza. Moriré leyendo y escribiendo, como lo sé hacer, a mi manera.

Fotos

laguerra33 todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera