El Superior
Se pega a la piel el olor del miedo
feroz, asqueroso tugurio suntuoso
en las ubres negras de la pobreza,
la crueldad con su traje de seda abotonado.
"Soy superior, no ven... soy superior"
repetía con su metralleta la pequeña bacteria
de boina negra, asesino, pústula de basurero
ameba de vertedero y emisario.
Su lengua de fungoso analfabeto
gatillando:
"soy superior... soy superior..."
mientras
los triste parias nos palpamos
las doloridas carnes
La hoja filosa deja su crueldad
brotar, brilla acerada, esterilizada,
y más destella el miedo
Las axilas del enano camuflado, olían
a follaje de cebollas podridas,
siguiendo su letanía: soy superior.
AROMAS DE LO IDO
Los carromatos arrastran espesas bocanadas,
el alba despliega alas transparentes
mientras; las hojas del día, reverdecen
por esos aires claros,
chapaleando en la fina textura
primaveral, los momentos de la pena
con su cabellera negra dejaron marcas
ardiendo lacerantes en la abierta herida.
Hay de nuevo un velo de calor en estas tierras
enrojecidas, arenosas, las piedras gritando los
sonidos bestiales, gota a gota sacudiéndose
sobre el desierto y sus ciudades.
¿Me entiendes?
La sombra del gato Melquiades Otárola, puso sus
garras fantasmales sobre mi,
arañando los recuerdos desde sus cáscaras,
siento otras voces, a lo lejos desde un eco,
disolvemos nerviosamente las migas del
pan tostado.
Nuevamente la despedida
saca del bolso un pañuelo que ha de humedecer,
volteo la cara, me acordonan las raíces
esenciales del abandono
flamea y se ahonda el día.
Atlánticos
Derrumbado el rumbo, mordedura a pedazos,
olorcillo es que me atrae, soy super
amado entre llamadas telefónicas,
la chica esa que goteo sus piernas
en los valles infernales de mis sueños,
aterrizajes imprevistos de vuelos caídos al cielo,
también, esas sábanas con florecitas bordadas, mi
mano descubriéndote como a estrella
navegando a ritmo de éter en océanos de
nubes.
Ah, Río de La Plata.
Sangramos angustias, pasaron sueños inubicables,
pordiosero de esquinas solitarias cruzadas de
mortuorios acertijos,
color mujer transparente plomiza rabioso,
queman estos rayos hirviendo diamantinos
eternizando las nostalgias en el discreto paisaje.
Es julio nuevamente,
¿recuerdas? julio con sus cuerdas tensas
descubriendo las gotas dulces de la saliva que
almibara momentos y remembranzas.
Julio pulido como arroz en la imagen del sol
que nos cae: ¡acuérdate!
julio, solemne marcándonos las sombras en
ese cabalgar sin resuello
que ambos disfrutamos viviéndolo
como si ya estuviéramos muertos.

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