SIGUIENDO LA PISTA DE MARLOWE DE BUENOS AIRES
Julio Páez - El monstruo
La noche es mi manto y mi amiga, la
única que perdona mis formas contrahechas. Me ampara cuando me asomo a
la vida de ellos e intento compartir alguna de sus alegrías; pero si
bien me es propicia sé que despierta sus miedos más ancestrales, caro
he pagado mis intentos de acercarme a ellos en la sombra.
Durante el
día acecho aguardando la oportunidad de mostrarme y romper el hechizo.
A veces veo pasar guerreros que buscan fama a mi costa; podría
destrozarlos de proponérmelo, pero eso alejaría la solución a mi
problema. Debo encontrar a alguien que me escuche, no que reciba la
muerte de mis manos.
Ayer vi a una niña y pensé que tal vez ella
fuera la elegida; ella sabría comprender. Huyó aterrorizada. Maldita
criatura temerosa, mi imagen la perseguirá en sueños.
nuevo fracaso revive mi escepticismo y acrecienta mis dudas sobre la
fórmula que romperá el hechizo. Al fin y al cabo lo dicho por la bruja:
"sólo dejarás de ser un monstruo cuando puedas decirle a alguien que
dejarás de serlo diciéndole esto que te digo", es sólo una
reminiscencia infantil jamás comprobada.
Soy tan monstruoso que
todos se aterrorizan y huyen de mí, negándome la posibilidad de no
serlo. La improbable liberación es lo único que alimenta mi oblicua
esperanza y me ata a la vida.
Debo ocultarme, amanece.
De: Zoopat
