Allí está el baúl, silencioso

De madera roja y olorosa

Nacido de un ciprés

Tan antiguo como yo

No tiene sólo un

Propósito estético

Sino la preservación

De mis riquezas

No hay monedas en él

Ni oro, ni gemas

Sino emociones añejas

El erario trasnochado del alma

y tantas risas pretéritas

Un barquito en una nuez

Mi destartalada muñeca

Mi cuaderno de apresto

Mis primeras rabietas

La sonrisa de mis hijos

La ternura de mi vieja

Unas cartas amarillas

Y un ramito de violetas

Recibido alguna vez.

Luisa García H.