Tristán Corbière

Estos poemas aparenta mostrar la experiencia del autor en la Gran Capital de la literatura francesa: pero la verdad es que el poeta bretón Tristán Corbière (1845-1875) sólo vive 29 años, hace máquinas algo más complejas. El hablante parece identificarse con el protagonista de Le Négrier, la novela de su padre, dada su condición de hijo de oficial de marina (bretón) y una “bella criolla”, dando una señal clara (que la lectura del libro íntegro puede confirmar) de que Corbière quiso construir una especie de “alter ego” literario, pretensión que, como tantas otras, no logra llevar a cabo con la limpieza de un Grande (léase Hugo, Gautier, Baudelaire, etc...). La canción del epígrafe del Soneto III es tradicional y nostálgica, se llama À la claire fontaine. En el mismo soneto, nótese que el “manzanillo”, planta del Caribe, se había hecho proverbial en Europa: era tan venenoso que su sombra, tan sólo, ya mataba –el zinc de las barras de los bares tendría, claro, similares virtudes. En el Soneto VII, la tramontane es, por cierto, lo que en el Sur de Francia se llama mistral; quien sube a París es Frédéric Mistral (1830-1914), poeta provenzal que gozaba de una considerable fama (ya había publicado sus obras más resonantes: Miréio, en 1859, y Calendou, en 1867) –un excelente objeto de comparación (y de envidia, claro) para un bretón, que vendría del extremo norte a caer en la falsa capital. En este mismo soneto, Monsieur Vautour es un personaje de vodevil que encarna al propietario rapaz, que explota y persigue a los inquilinos; y para el mismo poema no se olvide que four, aparte de “horno, cocina” se puede traducir como fracaso teatral, fiasco. No deja de ser interesante cómo resonaba en el Verlaine que escríbía Les Poètes maudits el Soneto VIII (y en homenaje a él y a otras almas dejo con una rima falaz el verso final)...
Se ha querido traducir el espíritu del texto, y de la forma más cercana e insidiosa: ya que el espíritu de estos textos incluye cierta violenta parodia de la rima, amor de Corbière a los órdenes subvertidos desde su aparente obsecuencia que también muestra su único y pulcramente organizado libro, Los amores amarillos. Se agradece a Fernando Pérez su sustanciosa colaboración: la ocurrencia proustiana es sin duda prodigiosa.

Hijo de un escritor que miraba con ojos de distancias mares y puertos. . Édouard Joachim Tristán Corbière, le agradaban los desafíos de vida y muerte. Se afeitó las cejas, pintó su pelo con meticulosidad de un tono verde exaltado. Estando en Roma pintó dos ojos sobre los suyos, que manera de adelantarse a los estrafalarios de estos días.

Para Verlaine que ya escribía su estudio "Los Poetas Malditos", dedicó a Corbière varias páginas laudatorias llamándolo "furioso amante del mar... salobre y amargo".

El grito del ciego

El ojo del asesinado aún vive
Una púa lo perfora
Estoy clavado y sin ataúd
Me han enterrado un clavo en el ojo
Pero el ojo así clavado aún vive
Y una púa lo perfora

Deus misericors
Deus misericors
El martillo golpea la cabeza de madera
El mismo martillo que construirá la cruz
Deus misericors
Deus misericors

La aves de rapiña
Miran atentas mi carne
Mi Gólgota aún no termina
Lamma lamma sabacthani
Las palomas de la muerte
Están sedientas de mí

Roja como una porta militar
La llaga luce al final
Como la encía babeante
De una anciana que desdentada ríe
La llaga luce al final
Roja como una porta militar

Veo círculos dorados ante mí
Son las mordidas del pálido sol
Tengo dos agujeros hendidos por un hierro
Encarnecido en la forja infernal
Veo círculos dorados ante mí
Son las mordidas del fuego celestial

Por mi médula viene retorciéndose
La lágrima a punto de surgir
Dentro se vislumbra el paraíso
Miserere, De profundis
Por mi cráneo viene retorciéndose
La azufrosa lágrima a punto surgir

Bendito sea el muerto bueno
El muerto salvado que duerme ya
Felices los mártires y los elegidos
que van tras su Virgen y su Jesús
Oh Bendito sea el muerto
el muerto juzgado que duerme ya

Desde aquí veo a un caballero
Que reposa sin ningún rencor
Descansa en el cementerio bendito
Bajo la siesta de granito
Desde aquí veo a un hombre de piedra
En su mirada no hay rencor

Oh, aún las siento
Tierras amarillentas de Armor
Aún siento el rosario entre los dedos
Y al Cristo de hueso clavado en la leña
Todavía me dejas boquiabierto
Cielo herido de Armor

Perdón, por llorar tan alto
Señor, pero tal es mi destino
Mis ojos son dos pilas de agua bendita hirviente
Donde Satán alguna vez los dedos clavó
Perdón por gritar tan alto,
Señor, contra la fe

Ya oigo al viento del norte
Que silba como un cuerno de caza
Es la llamada a la jauría espectral
Mi grito acompaña eso y más
El viento del norte,
La llamada del cuerno de caza...

Libellés : Tristan Corbiere




Paris

I

Bâtard de Créole et Breton,
Il vient aussi là – fourmilière,
Bazar où rien n’est en pierre,
Où le soleil manque de ton.

- Courage! On fait queue... Un planton
Vous pousse à la chaîne – derrière! –
... Incendie éteint, sans lumière;
Des seaux passent, vides ou non. –

Là, sa pauvre Muse pucelle
Fit le trottoir en demoiselle,
Ils disaient: Qu’est-ce qu’elle vend?

- Rien. – Elle restait là, stupide,
N’entendant pas sonner le vide
Et regardant passer le vent...

París

I

Bastardo de Criolla y de Bretón
Viene él también aquí, a un hormiguero,
bazar con nada de piedra hecho,
y al sol le falta el color..

- ¡Coraje! Se hace fila... Un empujón
Te lleva a la cadena: ¡atrás!
Incendio apagado, que luz no da más,
Y los baldes pasan, vacíos o no.

Acá su pobre Musa doncellita
Trabajó en la calle como señorita,
Y decían: ¿Qué es lo que ella vende?

- Nada-. Pasmada, se deja llevar
Sin escuchar al vacío sonar,
Mirando el viento, muda, indiferente.

II

Là: vivre à coups de fouet! – passer
En fiacre, en correctionelle;
Repasser à la ritournelle,
Se dépasser, et trépasser!...

- Non, petit, il faut commencer
Par être grand – simple ficelle –
Pauvre: remuer l’or à la pelle;
Obscur: un nom à tout casser!...

Le coller chez les mastroquets,
Et l’apprendre à des perroquets
Qui le chantent ou qui le sifflent...

- Musique! C’est le paradis
Des mahomets et des houris,
Des dieux souteneurs qui se giflent!

II

¡Aquí se vive a latigazos! -se pasa
Entre carros y comisarías;
Y se repasa con la melodía
De ¡sobrepasa, traspasa!...

- No, mi pequeño, se parte
Por ser un grande -un truco fácil de hacer-
Entre los pobres: a la pala el oro recoger;
Y oscuro: ¡un nombre que a todo desarme!...

E ir a instalarlo en los bares,
Y a los loros enseñarles
A que lo canten o silben.

- ¡Música! ¡El paraíso está aquí
De los musulmanes y las hurís,
De los bravos dioses cafiches!

III

Je voudrais que la rose – Dondaine
Fût encore au rosier, - Dondé

Poète – Après?... Il faut la chose:
Le Parnasse en escalier,
Les Dégoûteux, et la Chlorose,
Les Bedeaux, les Fous à lier...

L’Incompris couche avec sa pose
Sous le zinc d’un mancenillier;
Le Naïf “voudrait que la rose,
Dondé! fût encore au rosier!”

“La rose au rosier, Dondaine!”
- On a le pied fait à sa chaîne.
“La rose au rosier”... – Trop tard! –

“La rose au rosier”... – Nature!
- On est essayeur, pédicure,
Ou quelqu’autre chose dans l’art!

III

Ay que la rosa estuviera -¡Dondén!
En el rosal yo quisiera -¡Dondé!

Poeta... ¿Y qué? Le falta aquella cosa...
El Parnaso ha de escalar:
Los Aburridos, las ojerosas,
Los Gendarmes, Los Locos de atar...

El incomprendido se tiende con actitud
Bajo el zinc de un manzanillo en las bodegas,
El Ingenuo: "Ay que la rosa estuviera,
¡Dondén! En el rosal yo quisiera!"

"¡La rosa en el rosal quisiera!"
- Tiene el pie justo para su cadena.
"La rosa en el rosal"... - ¡Ya es muy tarde!

"La rosa en el rosal"... - ¡Ay el Decoro!
- ¡Se es ensayista, pedicuro,
O cualquier otra cosa en el arte!

IV

J’aimais... – Oh, ça n’est plus de vente!
Même il faut payer: dans le tas,
Pioche la femme! – Mon amante
M’avait dit: “Je, n’oublierai pas...”

... J’avais une amante là-bas
Et son ombre pâle me hante
Parmi des senteurs de lilas...
Peut-être Elle pleure... – Eh bien: chante,

Pour toi tout seul, ta nostalgie,
Tes nuits blanches sans bougie...
Tristes vers, tristes au matin!...

Mais ici... fouette-toi d’orgie!
Charge ta paupière rougie,
Et sors ton gran air de catin!

IV

Yo amaba... - ¡Ay, pero eso ya no se vende!
Y aún queda por pagar: ¡entre el montón,
Busca a la mujer! - Mi amante
Me dijo: "No te olvidaré yo, no..."

Tenía yo una amante por allá
Y me visita su pálida sombra
En medio del aroma de un rosal
Quizá Ella llora... - Y bien, canta ahora,

Para ti solo tu melancolía,
Tus noches blancas sin bujías...
¡Tus versos tristes de cada mañana!

¡Mas aquí, azótate de orgía,
Recarga tus párpados rojos de llantería,
Y sácate esa pinta tan proustiana!

V

C’est la bohême, enfant: Renie
Ta lande et ton clocher à jour,
Les mornes de ta colonie
Et les bamboulas au tambour.

Chanson usée et bien finie,
Ta jeunesse... Eh, c’est bon un jour!...
Tiens: - C’est toujous neuf – calomnie
Tes pauvres amours... et l’amour.

Évohé! ta coupe est remplie!
Jette le vin, garde la lie...
Comme ça. – Nul n’a vu le tour.

Et qu’un jour le monsieur candide
De toi dise – Infect! Ah splendide! –
... Ou ne dise rien. – C’est plus court

V

Es la bohemia, niño, reniega ya
De tu páramo y tu campanil soleado,
Las colinas en tu colonia, allá,
Y las bamboulas del tambor al paso.

Una canción usada y bien acabada,
Eso fue tu juventud... ¡Buena por un día sólo!
Vamos, siempre esto es nuevo: profana
Tus pobres amores... y al amor.

¡Evohé! ¡tienes la copa llena!
Arroja el vino, guarda la hez...
Así se hace... Y nadie te vio.

Y que un día el señor cándido
Diga de ti: ¡Inmundo! ¡Ah, espléndido!
O nada diga; más corto y mejor.

VI

Évohé! fouaille la veine;
Évohé! misère: Éblouir!
En fille de joie, à la peine
Tombe, avec ce mot-là. – Jouir!

Rôde en la coulisse malsaine
Où vont les fruits mal secs moisir,
Moisir por un quart-d’heure en scène...
- Voir les planches, et puis mourir!

Va: tréteaux, lupanars, églises,
Cour des miracles, cour d’assises:
- Quarts-d’heure d’immortalité!

Tu parais! c’est l’apothéose!!!...
Et l’on te jette quelque chose:
- Fleur en papier, ou saleté. –

VI

¡Evohé! Escarba la vena;
¡Evohé! ¡Miseria, a deslumbrar!
Como una muchacha alegre, a la pena
Cae, con la palabra gozar.

Vaga por los bastidores malsanos
Donde los frutos mal secos se van a podrir,
Podrirse por un cuarto de hora en el escenario...
¡Ver las tablas, y después morir!

Está bien: caballetes, lupanares, iglesias,
Cortes de milagros o de justicia:
- ¡Cuartos de hora de inmortalidad!

¡¡¡Y hete aquí en apoteosis!!!
Y alguna cosa te toca:
- Flores de papel, o suciedad.

VII

Donc, la tramontane est montée:
Tu croiras que c’est arrivé!
Cinq-cent-millième Promethée,
Au roc de carton peint rivé.

Hélas: quel bon oiseau de proie,
Quel vautour, quel Monsieur Vautour
Viendra mordre à ton petit foie
Gras, truffé?... pour quoi – Pour le four!...

Four banal!... – Adieu la curée! –
Ravalant ta rate rentrée,
Va, comme le pélican blanc,

En écorchant le chant du cygne,
Bec-jaune, te percer le flanc!...
Devant un pêcheur à la ligne.

VII

Y así la tramontana ha remontado:
¡Creerás que llegaste ahí!
Prometeo número quinientos mil,
Remachado en la roca de cartón pintado.

¡Lástima! ¡Qué buena ave de rapiña,
Qué buitre, que Señor Buitre
Vendrá con tu tripa a darse un convite
De hígado con trufas? Así que... ¡A la cocina!

¡Una vulgar cocina!... - ¡Adiós a la presa!
Consumiendo el pellejo arranca a traviesa,
Como el pelícano blanco

Desollando del cisne la cantata;
¡Con tu pico amarillo partiéndote los flancos!...
Frente a un pescador a la caña.

VIII

Tu ris. – Bien! – Fais de l’amertume,
Prends le pli, Méphisto blagueur.
De l’absinthe! et ta lèvre écume...
Dis que cela vient de ton cœur.

Fais de toi ton œuvre posthume,
Châtre l’amour... l’amour – longueur!
Ton poumon cicatrisé hume
Des miasmes de gloire, ô vainqueur!

Assez, n’est-ce pas? va-t’en! Laisse
Ta bourse – dernière maîtresse –
Ton revolver – dernier ami...

Drôle de pistolet fini!
... Ou reste, et bois ton fond de vie,
Sur une nappe desservie...

VIII

Te ríes... ¡Bien! Hazte el amargo,
Toma el hábito, Mefisto de mentira:
¡El de la absinta! Y espumea tu labio...
Di que tu corazón a ello te obliga.

Haz de ti tu propia obra póstuma,
Castra el amor... ¡nostalgia sólo el amor!
Respira ya tu cicatrizado pulmón
Las miasmas de la gloria, ¡oh vencedor!

Ya es bastante, ¿no? ¡Ándate! Deja
Tu bolsa -la última querida-,
Y tu revólver -el último amigo.

¡Se acabó el tonto de la pistolita!
... O quédate, y sobre una mesa sin mantel,
Tu vida hasta el fondo bébete...